En el marco del Día Internacional de la Lengua Materna, la voz de los pueblos originarios resonó con fuerza en el corazón del Estado de México. El Patio del Centenario del Edificio de Rectoría de la Universidad Autónoma del Estado de México (UAEMéx) fue el escenario donde la lideresa indígena maya quiché, defensora de los derechos humanos y Premio Nobel de la Paz, Rigoberta Menchú Tum, dictó la conferencia magistral “Diálogo de saberes y lenguas originarias”, en un encuentro que conjugó reflexión, compromiso institucional y expresión cultural.

Ante una comunidad universitaria reunida para conmemorar la diversidad lingüística, la rectora de la Máxima Casa de Estudios mexiquense, Martha Patricia Zarza Delgado, destacó que las lenguas constituyen un patrimonio cultural e intelectual invaluable, fundamental para el desarrollo humano y la cohesión social. Subrayó que su preservación e inclusión siguen siendo una prioridad impostergable en un contexto global donde muchas lenguas enfrentan el riesgo de desaparecer.

Acompañada por la secretaria de Ciencia, Arianna Becerril García; el rector de la Universidad Intercultural del Estado de México, Antolín Celote Preciado; y la presidenta municipal de Temoaya, Berenice Carrillo Macario, Zarza Delgado enfatizó que la UAEMéx trabaja de manera permanente para consolidar una cultura multilingüe y multicultural que salvaguarde los saberes, las identidades y las lenguas originarias.

En ese sentido, explicó que, como parte de su responsabilidad social, la institución se ha sumado a la Iniciativa de Helsinki sobre Multilingüismo en la Comunicación Científica, integrada en su Nuevo Modelo de Ciencia Abierta para la Transformación Social. Esta iniciativa promueve la divulgación y producción científica en diversas lenguas, así como la implementación de diplomados, cursos y redes de colaboración que impulsan el desarrollo del estudiantado proveniente de comunidades indígenas.

“La Transformación Universitaria se materializa en esfuerzos institucionales como estos. Nuestro objetivo es consolidar a la UAEMéx como una universidad pública que promueve la inclusión, la cultura de paz y el respeto por nuestra identidad comunitaria”, puntualizó la rectora, al destacar que la apertura lingüística es también una apuesta por la justicia social.

Por su parte, Becerril García afirmó que la adhesión a la Declaración de Helsinki fortalece el perfil de una institución cercana, incluyente, progresista, colaborativa e intercultural, comprometida con su entorno y con una ciencia accesible para todas las personas. Enfatizó que el conocimiento y el avance científico no se reflejan únicamente en índices de citación, sino en la apropiación que las comunidades hacen de ese conocimiento para convertirlo en acción concreta.

“La ciencia abierta, cuando dialoga en las lenguas locales, se convierte en una herramienta viva que orienta decisiones, fortalece saberes y genera soluciones”, sostuvo, al señalar que reconocer y valorar la riqueza lingüística de México es un paso indispensable para democratizar el acceso al conocimiento.

En su intervención, Rigoberta Menchú Tum invitó a reflexionar sobre el significado profundo de las lenguas maternas como parte esencial de la cosmovisión de los pueblos. Habló del origen, del linaje y de la necesidad de reconocernos como parte de un todo interconectado en una escala mayor, donde la diversidad no divide, sino que enriquece.

La activista guatemalteca destacó la riqueza cultural del Estado de México, derivada de su multiculturalidad y de la confluencia de distintos saberes. Reconoció, además, el papel fundamental de las y los docentes en la preservación y fortalecimiento de las culturas originarias, particularmente a través de la enseñanza de las lenguas maternas en todos los niveles educativos.

Menchú recordó que el reconocimiento actual de los derechos lingüísticos no es fortuito, sino resultado de la lucha histórica de los pueblos indígenas por el respeto, la dignidad y la igualdad de oportunidades. En este proceso, subrayó, las juventudes desempeñan un papel crucial. Hablar, interpretar y transmitir la lengua propia no solo mantiene vivos los saberes ancestrales, sino que permite llevar el conocimiento científico a todos los territorios y comunidades.

El acto académico se transformó también en una celebración cultural. El Coro Hñatho Nthēkunthe, integrado por niñas y niños de Temoaya, interpretó distintas melodías que conmovieron a las y los presentes por la fuerza y autenticidad de su interpretación. A su vez, el Ballet Folclórico Universitario enmarcó el encuentro con tradición y orgullo, recordando que las raíces no son vestigio del pasado, sino cimiento del porvenir.