En el marco del ‘Simulacro Regional de Sismo 2026’, realizado de manera simultánea en el Estado de México y la Ciudad de México, el Congreso mexiquense reportó una participación ejemplar de su personal y saldo blanco tras el ejercicio preventivo. Así lo informó el diputado José Francisco Vázquez Rodríguez, presidente de la Junta de Coordinación Política (Jucopo), quien destacó la capacidad de respuesta del Poder Legislativo ante un escenario hipotético de sismo de gran magnitud.

De acuerdo con el legislador, durante el simulacro fueron evacuadas mil 930 personas servidoras públicas del Congreso estatal, así como 41 infantes del jardín de niños de la institución y visitantes que se encontraban en los inmuebles al momento de activarse la alerta sísmica. El ejercicio registró un tiempo promedio de evacuación de 75 segundos, indicador que, subrayó, refleja el nivel de organización y preparación alcanzado por las brigadas internas de protección civil.

“El reporte final fue de saldo blanco. El simulacro funcionó y cumplió sus metas”, afirmó el diputado, al detallar que el área de protección civil del Poder Legislativo no reportó incidentes ni situaciones de riesgo durante la práctica. Añadió que las y los brigadistas de la institución se mantienen en capacitación constante y actualización permanente para responder de manera eficaz ante emergencias reales, conscientes de que la prevención es una tarea que no admite improvisaciones.

Por su parte, la diputada Martha Azucena Camacho Reynoso, presidenta de la Directiva del Congreso mexiquense, ofreció un balance detallado del ejercicio. Informó que se realizó evacuación plena en 14 inmuebles de la institución y evacuación mixta —que implicó repliegue inicial y posterior desalojo— en tres edificios adicionales ubicados en el primer cuadro de Toluca, capital del Estado de México, así como en los municipios de Chalco y Naucalpan.

La legisladora detalló que participaron 310 personas brigadistas, quienes operaron con el respaldo de 14 sistemas de alerta temprana para sismos, 64 extintores, 59 botiquines móviles, 20 equipos de bombero, cinco equipos de respiración autónoma y equipo especializado para trabajo en alturas. Este despliegue, explicó, permitió verificar protocolos, tiempos de reacción y coordinación interna en un contexto de simulación de alta exigencia.

El ejercicio de este año planteó un escenario hipotético de sismo de magnitud 7.2 con epicentro en el sur de Pinotepa Nacional, en el estado de Oaxaca. Como parte de la activación regional, sonaron 13 mil 900 altavoces en ambas entidades y se enviaron alertas a teléfonos celulares de la población, con el propósito de comprobar la eficacia de los sistemas de aviso temprano y reforzar la cultura de la protección civil entre la ciudadanía.

Las autoridades recordaron que, conforme a la legislación federal en materia de protección civil, en el país deben realizarse al menos dos simulacros nacionales cada año, con el fin de fortalecer y ampliar la cultura de la prevención. En este contexto, destaca el ejercicio que se lleva a cabo cada 19 de septiembre, fecha que conmemora los sismos de 1985 y 2017 que marcaron profundamente la historia reciente del país y evidenciaron la necesidad de protocolos sólidos y participación social organizada.

En su mensaje, el diputado Vázquez Rodríguez también recordó que el pasado 5 de febrero, en representación de la Jucopo, entregó 228 equipos de protección —entre cascos, chalecos y señales de tráfico— a personas servidoras públicas que integran las 16 unidades internas de protección civil del Congreso. Esta acción, explicó, forma parte de una estrategia integral para reforzar la seguridad institucional y mejorar la capacidad de respuesta ante situaciones de riesgo.

Previo al simulacro, personal de seguridad y de protección civil del Poder Legislativo realizó recorridos por la totalidad de los inmuebles, acompañados por brigadistas, con el objetivo de supervisar el uso adecuado del equipamiento, verificar rutas de evacuación y constatar las condiciones generales de seguridad. Estas inspecciones permitieron detectar áreas de oportunidad y garantizar que el ejercicio se desarrollara en apego a los protocolos establecidos.

El simulacro no solo puso a prueba la logística y coordinación del Congreso mexiquense, sino que también reafirmó la importancia de la prevención como política pública permanente. En una región históricamente expuesta a la actividad sísmica, la preparación institucional y ciudadana se convierte en un elemento clave para salvaguardar vidas y reducir riesgos.