En un momento histórico marcado por la incertidumbre social, la aceleración tecnológica y la transformación constante de los espacios urbanos, el arte se erige como un territorio de cuestionamiento y resistencia. Bajo esta premisa se desarrolla la exposición “Tácticas de Insurgencia para Habitar”, del artista mexiquense David Aheva, presentada en el Museo Universitario «Leopoldo Flores» de la Universidad Autónoma del Estado de México (UAEMéx), un espacio que se ha consolidado como punto de encuentro entre la creación artística y la reflexión crítica.

En el marco de la muestra se llevó a cabo el conversatorio homónimo, que reunió a estudiantes, académicos y creadores en un ejercicio de diálogo colectivo. El objetivo fue claro: abrir un espacio para pensar las múltiples formas de habitar el mundo, resistir sus violencias y resignificar los entornos que compartimos. La conversación no se limitó a la interpretación formal de las obras, sino que se extendió hacia las implicaciones políticas y sociales que atraviesan la producción contemporánea.

Licenciado en Artes Plásticas por la UAEMéx, David Alejandro Hernández Valdés, conocido artísticamente como Aheva, presenta en esta exposición 15 obras producidas entre 2013 y 2025. Se trata de una selección que da cuenta de más de una década de exploración estética y conceptual, en la que el artista ha construido una mirada sensible y crítica sobre la experiencia de ocupar un lugar en el mundo.

“El arte se convierte en una alternativa que a veces no tiene cabida en espacios más rígidos, como la ciencia u otros campos del conocimiento. El arte permite repensar la realidad”, expresó Aheva durante el conversatorio. Su afirmación resume el espíritu de la exposición: entender la creación artística no como un mero ejercicio decorativo, sino como un dispositivo de análisis y cuestionamiento.

Las piezas —que incluyen instalaciones, performance y escultura— conciben el espacio no solo como una dimensión física, sino como un territorio emocional, simbólico y político. Para Aheva, habitar implica transitar por texturas, sonidos y formas; supone también confrontar las estructuras que condicionan nuestra vida cotidiana. En este sentido, la muestra aborda problemáticas contemporáneas como la precarización de la vivienda, la violencia urbana y la instrumentalización del cuerpo como mercancía.

En un contexto donde la virtualidad y el consumo digital ocupan gran parte de la experiencia cotidiana, el artista subraya la pertinencia de volver la mirada hacia lo material. “En un momento en el que existe un consumo constante de lo virtual y lo digital, generar reflexiones en torno al cuerpo y a la materia resulta especialmente pertinente”, señaló. Su propuesta interpela directamente al espectador, invitándolo a reconocerse como cuerpo situado en un espacio atravesado por tensiones económicas y sociales.

El conversatorio contó con la participación de la escultora Beatriz Canfield y del profesor universitario Eduardo Bernal, quienes coincidieron en la relevancia de generar foros donde confluyan distintas miradas. Ambos destacaron que el valor de una exposición no reside únicamente en la obra, sino en las lecturas que se construyen colectivamente a partir de ella.

“Este lugar es universitario y es de todos. Es para quienes forman parte de la universidad y también para quienes no; los museos se construyen no solo con la participación de los artistas, sino también con la del público”, enfatizaron, al subrayar la importancia de que la Máxima Casa de Estudios mexiquense continúe promoviendo espacios culturales abiertos e incluyentes.

Más allá de su dimensión estética, “Tácticas de Insurgencia para Habitar” se configura como un ejercicio político y simbólico. Cada objeto, registro y disposición espacial funciona como una manifestación de insurgencia frente a un México complejo y contradictorio, donde las desigualdades estructurales y la violencia moldean la experiencia cotidiana. Aheva no ofrece respuestas cerradas; en cambio, propone preguntas que desestabilizan las certezas del espectador.

“Una de las razones fundamentales por las que existe el arte contemporáneo es que no solo dialoga, sino que cuestiona las formas en las que habitamos el mundo”, afirmó el artista. En esa línea, la exposición no se limita a mostrar, sino que incita a pensar el espacio como campo de disputa y posibilidad.

La muestra permanecerá abierta al público hasta el último día de marzo, de lunes a viernes, en un horario de 9:00 a 17:00 horas. La entrada es libre, una decisión que refuerza el compromiso universitario con la democratización del acceso a la cultura.

Al cierre del conversatorio, Aheva extendió una invitación a la comunidad universitaria, especialmente a quienes desarrollan procesos creativos, a mantener una búsqueda constante y a no desistir ante las dificultades que implica producir en un contexto adverso. A quienes no se dedican al arte, los convocó a acercarse a estos espacios como lugares de encuentro, reflexión y diálogo.