El gobierno mexicano informó el lunes en la conferencia mañanera que durante la ola de violencia desencadenada por el Cártel de Jalisco Nueva Generación después de que el Ejército matara a su líder Nemesio Oseguera Cervantes «El Mencho» durante un operativo para capturarlo, murieron 28 personas, entre ellas 25 miembros de la Guardia Nacional, un guarda de prisiones, un funcionario de la fiscalía y una mujer.
Además, según indicaron los miembros del Gabinete de Seguridad murieron más de 40 delincuentes, entre el operativo y los enfrentamientos que tuvieron lugar posteriormente en varios estados del país.
El secretario de Seguridad, Omar García Harfuch, dijo que hubo 27 agresiones contra la autoridad y fueron detenidas 70 personas.
Nemesio Rubén Oseguera Cervantes, conocido como “El Mencho”, dirigía una de las redes criminales de más rápido crecimiento en México, notoria por traficar fentanilo, metanfetamina y cocaína a Estados Unidos, y por perpetrar ataques descarados contra funcionarios gubernamentales que la desafiaban.
Murió durante un tiroteo en su estado natal de Jalisco cuando el Ejército mexicano intentaba capturarlo. Integrantes del cártel respondieron con violencia en todo el país, bloqueando carreteras e incendiando vehículos.
La presidenta Claudia Sheinbaum pidió calma. “Hoy ya amanecimos sin ningún bloqueo en ninguna de las carreteras y prácticamente se ha restablecido toda la actividad”, afirmó durante la conferencia aunque dijo que se mantiene activo un “centro de mando” y las autoridades anunciaron a última hora del domingo, que habían despejado la mayoría de los más de 250 bloqueos de caminos del cártel en 20 estados.
La Casa Blanca confirmó que Estados Unidos proporcionó apoyo de inteligencia a la operación para capturar al líder del cártel y aplaudió al ejército de México por abatir a un hombre que era uno de los criminales más buscados en ambos países.
México esperaba que la muerte del mayor traficante de fentanilo del mundo aliviara la presión del gobierno de Trump para que haga más contra los cárteles, pero muchos permanecían atrincherados y en vilo mientras esperaban ver la reacción del poderoso cártel.
Fuente: proceso

