La sobrepoblación de perros y gatos en situación de calle continúa siendo uno de los desafíos más visibles y persistentes en materia de bienestar animal y salud pública en México y América Latina. A pesar de los esfuerzos de asociaciones civiles, campañas de concientización y programas gubernamentales, miles de animales siguen deambulando sin hogar en calles, parques y comunidades urbanas y rurales. La pandemia por COVID-19 agravó esta problemática: el abandono de mascotas se incrementó de manera significativa, evidenciando la fragilidad de la cultura de tenencia responsable y la necesidad de fortalecer estrategias de prevención a largo plazo.
En este contexto, la esterilización animal se mantiene como una de las herramientas más efectivas y sostenibles para atender un problema que no solo impacta a los animales, sino también a la convivencia social y a la salud pública. Así lo explicó Susana Morales Ibarra, coordinadora del Programa de Esterilización de Perros y Gatos de la Universidad Autónoma del Estado de México (UAEMéx), quien subrayó que, aunque se trata de un procedimiento quirúrgico considerado electivo, en regiones con alta sobrepoblación adquiere una dimensión social ineludible.
“En América Latina, y particularmente en México, seguimos teniendo una cantidad muy alta de perros y gatos sin hogar, a pesar del trabajo de asociaciones y campañas de concientización. La esterilización ayuda directamente a reducir esta problemática”, señaló la especialista.
Morales Ibarra detalló que la esterilización consiste en el retiro de las gónadas sexuales. En el caso de las hembras, se extirpan el útero y los ovarios; en los machos, se retiran los testículos. El procedimiento se realiza bajo anestesia y siguiendo protocolos quirúrgicos estrictos, lo que garantiza que el paciente se encuentre en condiciones óptimas de salud antes, durante y después de la intervención. Aunque no se trata de una cirugía de emergencia, sí representa una acción preventiva con amplias repercusiones sociales.
Desde la perspectiva de salud pública, los beneficios de la esterilización van más allá de evitar camadas no planeadas. Al disminuir la reproducción descontrolada, se reduce progresivamente la cantidad de animales en situación de calle, lo que a su vez impacta en la disminución de riesgos sanitarios, accidentes viales, agresiones y conflictos comunitarios asociados al abandono y la proliferación de fauna urbana sin control.
La especialista puntualizó que los beneficios también son contundentes en términos de salud animal. En las hembras, la esterilización reduce de manera importante la incidencia de tumores de glándula mamaria, especialmente cuando el procedimiento se realiza a edad temprana, y previene enfermedades graves como la piómetra, una infección uterina potencialmente mortal. En los machos, la intervención disminuye patologías relacionadas con la próstata, reduce la carga hormonal y puede contribuir a moderar conductas asociadas al celo.
Sin embargo, Morales Ibarra enfatizó que la esterilización no debe asumirse como una decisión improvisada. Si bien es una práctica recomendable, requiere planeación y responsabilidad por parte de quienes fungen como tutores de mascotas. Esto implica asegurarse de que el animal esté sano antes de la cirugía, cumplir con las indicaciones médicas previas —como el ayuno— y proporcionar los cuidados posteriores necesarios para una recuperación adecuada.
En el marco del Día Mundial de la Esterilización Animal, la coordinadora reiteró que esterilizar forma parte del compromiso ético que se asume al adoptar o adquirir una mascota. La tenencia responsable no se limita a brindar alimento y refugio; incluye atención veterinaria, vacunación, desparasitación, identificación y, en muchos casos, la esterilización como medida preventiva.

