La violencia que azota a México se ha convertido en una herida abierta que atraviesa regiones, clases sociales y generaciones. Lo que alguna vez se consideró una crisis focalizada hoy es un fenómeno extendido que impacta la vida cotidiana de millones de familias. En este contexto, la presidenta del Comité Directivo Estatal del Partido Revolucionario Institucional (PRI) en el Estado de México, Cristina Ruiz Sandoval, lanzó un llamado urgente a replantear la estrategia de seguridad nacional, al considerar que el modelo actual está agotado y ha demostrado su ineficacia.

“México no solo vive inseguridad, vive bajo la amenaza constante del narcoterrorismo. No podemos seguir normalizando la tragedia ni justificar con discursos la ausencia de resultados”, afirmó la dirigente priista en un posicionamiento en el que delineó una postura crítica frente a la política implementada por el gobierno federal en los últimos años.

Ruiz Sandoval sostuvo que el Estado mexicano ha renunciado a su responsabilidad más básica: garantizar la paz y la integridad de sus ciudadanos. Desde su perspectiva, la estrategia de seguridad ha privilegiado el discurso político por encima de acciones concretas que fortalezcan las instituciones encargadas de combatir al crimen organizado. En ese sentido, señaló que el lema “abrazos, no balazos” terminó por convertirse en una consigna vacía frente a la magnitud del problema.

“La delincuencia ha impuesto su ley en amplias zonas del país. Mientras tanto, el gobierno insiste en minimizar la gravedad de los hechos o en responsabilizar al pasado sin asumir el presente”, subrayó. Para la líder estatal del PRI, la ausencia de resultados tangibles no puede justificarse con narrativas ideológicas cuando la violencia continúa cobrando vidas y afectando el tejido social.

Desde el Estado de México, una de las entidades más pobladas del país, el priismo reconoció el papel de las Fuerzas Armadas en tareas de seguridad pública. Ruiz Sandoval destacó el compromiso de la Secretaría de la Defensa Nacional (SEDENA), de la Fuerza Aérea y de los elementos de la Guardia Nacional, quienes —dijo— enfrentan riesgos cotidianos sin contar con una estrategia integral y sólida que respalde plenamente su labor.

“Son ellos quienes están en el terreno, quienes asumen el riesgo directo que el gobierno ha preferido eludir desde el escritorio. Su trabajo merece no solo reconocimiento, sino una conducción clara, objetivos definidos y coordinación efectiva entre los distintos niveles de gobierno”, apuntó.

La dirigente también subrayó la importancia de la cooperación internacional en el combate al crimen organizado, particularmente en materia de inteligencia. Recordó que la propia Secretaría de la Defensa Nacional ha reconocido en distintos momentos la utilidad de la información compartida con Estados Unidos para desarticular redes criminales y frenar el tráfico de drogas y armas.

“En un país que se desangra, cerrar los ojos no es soberanía, es irresponsabilidad. La colaboración internacional no debilita al Estado, lo fortalece cuando está orientada a proteger a la población”, expresó Ruiz Sandoval, al insistir en que la seguridad es un desafío transnacional que requiere respuestas coordinadas.

El PRI mexiquense planteó la necesidad de construir una política de seguridad real, firme y coordinada, basada en el respeto a la ley y no en la improvisación. De acuerdo con su dirigencia, el país requiere una estrategia que combine inteligencia, fortalecimiento institucional, profesionalización policial y cooperación entre federación, estados y municipios.

Asimismo, hizo un llamado a dejar atrás la polarización política cuando se trata de un tema tan sensible como la seguridad. “No se trata de colores partidistas, sino de la tranquilidad de las familias mexicanas. Cada día que pasa sin una estrategia eficaz es un día en que más personas viven con miedo”, sostuvo.

Para Cristina Ruiz Sandoval, el momento exige liderazgo y decisiones firmes. En su mensaje final, reiteró que México necesita un cambio de rumbo que devuelva la confianza a la ciudadanía y restituya la autoridad del Estado frente al crimen organizado.

“No más discursos de distracción mientras las familias viven con miedo. Necesitamos resultados, liderazgo y valor para recuperar la tranquilidad de nuestro país”, concluyó.