El Senado de la República aprobó una reforma a la Ley Federal del Trabajo, para ampliar los derechos laborales de las personas trabajadoras del arte y mejorar sus condiciones económicas y sociales, con lo que se busca erradicar la informalidad en el sector y proporcionarle estabilidad y seguridad.

La asamblea avaló por unanimidad, con 96 votos, este proyecto de reforma que fue turnado a la Cámara de Diputados para su ratificación, en el que se actualiza el título del Capítulo XI de la Ley Federal del Trabajo a “Personas trabajadoras del arte, la actuación y la música” (antes sólo “Trabajadores actores y músicos”), y se modifican los siete artículos que lo integran.

Plantea definir a las “personas trabajadoras del arte” como aquellas cuyas habilidades artísticas, creativas, interpretativas o talento sean indispensables para la ejecución de su trabajo, además de precisar el catálogo que incluye a los profesionales del arte que entran en este concepto.

Además de actores, músicos o pintores, también se contemplan en ese catálogo a fotógrafos, guionistas, cineastas, coreógrafos, artistas circenses, directores, actores de doblaje y sonidistas, entre otros.

La reforma también propone ampliar las relaciones de trabajo y el salario de los trabajadores del arte a labores por obra, interpretaciones o ejecuciones, ya que el texto original de la ley solo menciona tiempo, funciones, interpretaciones o actuaciones.

Además, estipula la obligación de los empleadores de proporcionar a los trabajadores del arte, la actuación y la música, lugares de trabajo adecuados para el ejercicio de sus actividades, así como los materiales necesarios para desempeñarlas. 

Geovanna Bañuelos de la Torre, presidenta de la Comisión de Trabajo y Previsión Social, explicó que esta reforma da “un paso firme” para saldar “una deuda histórica” con miles de mujeres y hombres que, con su talento, creatividad y disciplina, enriquecen la vida cultural de nuestra nación; “el arte no es un lujo, el arte es identidad, es memoria, es comunidad”, subrayó.

“Garantizar condiciones laborales dignas a quienes crean cultura no solo beneficia a las personas trabajadoras del arte, fortalece la industria, impulsa el desarrollo económico y consolida el tejido social. Cuando una persona artista cuenta con estabilidad laboral, puede crear con mucha mayor libertad”, sostuvo.

Manuel Huerta Ladrón de Guevara, presidente de la Comisión de Estudios Legislativos, Primera, lamentó que se suele decir a quienes se dedican al arte que “sufrirán mucho” o “no podrán vivir” de ello, a pesar de que esas personas sostienen una de las industrias más dinámicas de nuestro país.

Se manifestó a favor de que trabajadoras y trabajadores del arte dejen de laborar bajo esquemas de contratación informales, pues, advirtió, esto propicia abusos por parte de empleadores e impide negociaciones de contratos colectivos, lo que, a su vez, limita el desarrollo de la industria cultural en su conjunto.

La senadora Susana Harp Iturribarría, de Morena, destacó que el vacío legal en el que no se incluía a diversos profesionales del arte, significaba incertidumbre contractual, ausencia de seguridad social y condiciones indignas para miles de personas cuyo talento da identidad y memoria a nuestra nación.

La reforma a la Ley Federal del Trabajo “significa reconocer que el arte no es un pasatiempo, sino un trabajo; que detrás de cada función, de cada obra, de cada pieza musical, audiovisual, hay personas que merecen certeza laboral, respeto y derechos claros”, apuntó la también presidenta de la Comisión de Ciencia, Humanidades, Tecnología e Innovación.