El Banco de México (BdeM) elevó su previsión de crecimiento para 2026 de 1.1 a 1.6 por ciento, luego de que la actividad económica registró en el cuarto trimestre de 2025 una expansión mayor a la anticipada.
De acuerdo con el Reporte Trimestral correspondiente a octubre-diciembre de 2025, el mejor desempeño observado al cierre del año pasado provocó que el crecimiento del producto interno bruto (PIB) en todo 2025 se ubicara en 0.6 por ciento, cifra superior a 0.3 por ciento previsto anteriormente.
El banco central explicó que, si bien la dinámica esperada para la economía es similar a la planteada en el informe previo, el resultado más favorable del último trimestre de 2025 genera un efecto aritmético que eleva la base de comparación para 2026, lo que llevó a revisar al alza el pronóstico para ese año.
El intervalo estimado de crecimiento para 2026 se ubica entre 1.0 y 2.2 por ciento. Para 2027, la previsión se mantiene sin cambios en 2.0 por ciento, con un rango de entre 1.2 y 2.8 por ciento.
En cuanto a los componentes del gasto, el BdeM anticipa que el consumo privado aumente gradualmente su ritmo de expansión. La inversión, en cambio, permanecería débil al menos hasta el segundo semestre de 2026, debido a la incertidumbre relacionada con la relación comercial con Estados Unidos y la próxima revisión del T-MEC.
Las exportaciones mantendrían un dinamismo moderado, en línea con el comportamiento previsto para la producción industrial en Estados Unidos.
El banco central señaló que la economía seguirá por debajo de su potencial, aunque reconoció que esta estimación está sujeta a elevada incertidumbre.
En materia de riesgos, el balance para el crecimiento se mantiene sesgado a la baja. Entre los factores que podrían afectar la actividad destacan un entorno de mayor incertidumbre por posibles políticas comerciales en Estados Unidos, un menor crecimiento de esa economía, conflictos geopolíticos que alteren el comercio internacional, episodios de volatilidad financiera y fenómenos meteorológicos extremos.
También se considera como riesgo la reconfiguración de cadenas de proveeduría ante mayores aranceles a importaciones provenientes de países sin tratado comercial con México.
En el lado positivo, el banco central mencionó que una revisión exitosa del T-MEC y una menor incertidumbre comercial podrían impulsar la inversión y el comercio regional. Asimismo, un mayor crecimiento de Estados Unidos o un efecto más amplio de la Copa Mundial de Futbol de 2026 podrían favorecer la actividad.
En cuanto a la inflación, el instituto central mantuvo los pronósticos dados a conocer el 5 de febrero, es decir, de 3.5 por ciento para 2026 y de 3 por ciento para 2027, aunque ajustó la trayectoria esperada. Ahora prevé que la inflación general aumente en el primer trimestre de 2026 y comience a descender a partir del segundo.
El ajuste considera niveles más elevados en la inflación subyacente y mayores incrementos en precios agropecuarios. Con ello, se anticipa que la inflación general alcance 3 por ciento hasta el segundo trimestre de 2027, un año después de lo previsto anteriormente.
El banco central indicó que el impacto de las modificaciones fiscales sería acotado y de una sola vez, sin efectos de segunda ronda, y que la postura monetaria restrictiva aplicada durante tres años contribuirá a la convergencia de la inflación.
No obstante, el balance de riesgos para la inflación mantiene un sesgo al alza, ante la posibilidad de presiones en costos, depreciación cambiaria o afectaciones climáticas, aunque también existen factores que podrían moderarla, como una menor actividad económica o una apreciación del tipo de cambio.
Fuente: La jornada

