En el corazón del norte del Estado de México, el Plantel “Isidro Fabela Alfaro” de la Escuela Preparatoria de la Universidad Autónoma del Estado de México (UAEMéx), ubicado en Atlacomulco, se convirtió en un espacio de análisis profundo sobre el papel de las mujeres en la economía local y comunitaria. Como parte del Seminario “La vida en el centro. Cuidados, trabajos y bien común desde los territorios”, especialistas, autoridades universitarias e investigadoras reflexionaron sobre los desafíos y oportunidades que enfrentan las mujeres en distintos contextos productivos.

Las conferencias “Microempresarias rurales de la Región II Atlacomulco: emprendiendo una ruta hacia la autonomía y el empoderamiento” y “Mujeres en el espacio público en Texcoco: Emprendimiento y economía feminista” pusieron sobre la mesa dos realidades distintas pero atravesadas por problemáticas comunes: la desigualdad de género, la precarización laboral y la sobrecarga de cuidados.

Durante la inauguración, la secretaria de Igualdad Sustantiva y Cuidados de la UAEMéx, Norma Baca Tavira, subrayó la relevancia de generar conocimiento desde los territorios. Señaló que solo a partir de investigaciones ancladas en contextos locales es posible identificar con claridad las condiciones en las que ocurre la participación económica de las mujeres, así como las brechas que persisten en materia de género.

Acompañada por las conferencistas Yahaira Esmeralda García Alcántara, María de los Ángeles Velázquez Martínez y Lucila Godínez Montoya, además de la encargada del despacho de la dirección del plantel, María del Rosario Sotelo Hurtado, Baca Tavira enfatizó que el acompañamiento institucional desde la economía social y solidaria es clave para abrir rutas de reflexión y mejorar las condiciones de vida y trabajo de las mujeres.

La funcionaria universitaria advirtió que las autoridades no pueden mantenerse al margen de estos procesos y tienen la responsabilidad de capacitarse, particularmente en educación financiera y perspectiva de género, al tiempo que deben fomentar la participación activa de todos los sectores sociales. En este sentido, destacó que la UAEMéx impulsa espacios de análisis y difusión que colocan la perspectiva de los cuidados en el centro del debate, como un eje fundamental para consolidar los pilares de la Transformación Universitaria.

Por su parte, Sotelo Hurtado afirmó que el seminario representa una oportunidad para fortalecer el diálogo y la escucha activa con las comunidades locales. Aseguró que la institución teje redes de colaboración que permiten comprender mejor el papel de las mujeres en los ámbitos público, social, económico y regional. Añadió que la Autónoma mexiquense se consolida como una universidad cercana a su entorno, incluyente y comprometida con la justicia social, abierta a la economía feminista como vía para el empoderamiento real.

En su ponencia, García Alcántara abordó la experiencia de las microempresarias rurales de la Región II Atlacomulco. Explicó que, históricamente, las mujeres del campo han combinado el trabajo productivo con el reproductivo sin recibir una remuneración justa ni el reconocimiento social correspondiente. Frente a esta realidad, se impulsó una estrategia de incidencia colectiva con perspectiva de género que buscó visibilizar y dignificar su labor.

La iniciativa contempló la elaboración de fichas descriptivas de las actividades productivas que realizan las mujeres, así como su difusión a través de redes sociales, carteles, infografías y materiales audiovisuales. Además, se promovió la comercialización organizada de sus productos, lo que derivó en la consolidación de una cooperativa bajo los principios de la economía social y solidaria. Este paso no solo permitió formalizar su trabajo, sino también fortalecer su reconocimiento dentro de la comunidad y avanzar hacia mayores niveles de autonomía.

En la segunda conferencia, Velázquez Martínez y Godínez Montoya presentaron los hallazgos de una investigación cualitativa realizada en colaboración con Gregoria Rodríguez Muñoz en Texcoco, municipio donde predomina el sector terciario, especialmente el comercio y los servicios. A partir del diálogo con 21 mujeres dedicadas a la venta de productos en el espacio público, el estudio reveló que la necesidad de generar ingresos inmediatos responde, en muchos casos, a la ausencia de aportaciones económicas masculinas.

Las investigadoras señalaron que estas mujeres enfrentan una doble o triple jornada: además de su actividad comercial, asumen la mayor parte de las labores domésticas y de cuidado. A ello se suman las brechas salariales, la segregación ocupacional y el desgaste físico derivado de extensas jornadas en condiciones informales.

Ante este panorama, coincidieron en la urgencia de implementar políticas públicas de igualdad sustantiva y sistemas integrales de cuidados que redistribuyan las responsabilidades entre el Estado, el mercado y las familias. Solo así —concluyeron— será posible avanzar hacia una igualdad real que reconozca el aporte económico y social de las mujeres.