El conflicto entre Estados Unidos, Israel e Irán y la escalada bélica en Medio Oriente han generado un entorno de tensión en los mercados energéticos globales que, aunque geográficamente distante, repercute con fuerza en economías de todo el mundo, incluida la mexicana. Aquí te explico qué impactos más importantes puede tener México, especialmente en lo relacionado con el petróleo, los combustibles y la economía general:
1. Presión al alza en los precios del petróleo internacional
Tras el estallido del conflicto, los precios del petróleo han mostrado aumentos sensibles. El barril de Brent y de West Texas Intermediate (WTI) han cerrado con cifras más altas ante el temor de menores suministros por interrupciones logísticas o ataques en la región productora de crudo. Esto se traduce en incertidumbre en el mercado global del crudo, impulsando subidas de varios puntos porcentuales en los principales índices de referencia.
Aunque México no depende directamente del crudo de Medio Oriente, los precios globales fijan los indicadores de referencia que utilizan los países productores y consumidores en sus contratos internacionales. De modo que cualquier alza en Brent o WTI tiende a filtrarse de forma indirecta en los costos del petróleo mexicano y derivados.
2. Impacto potencial en los combustibles en México
México ha avanzado en los últimos años en aumentar la refinación interna de combustibles para reducir su dependencia de importaciones. La presidenta Claudia Sheinbaum ha señalado que el país tiene capacidad de refinación suficiente para amortiguar aumentos drásticos de precios motivados por conflictos externos y que no habrá aumentos automáticos en gasolina o diésel derivados del conflicto.
Sin embargo, economistas y especialistas del sector energético advierten que si los precios internacionales se mantienen persistentemente altos por un conflicto prolongado —o si rutas clave como el Estrecho de Ormuz se ven afectadas—, esta presión puede terminar trasladándose a los precios de venta de combustibles en México. Un cierre parcial o total de esa vía, por ejemplo, podría elevar el precio del petróleo de referencia global en unos 8 a 15 dólares por barril o más, según analistas.
Además, si la coyuntura internacional persiste, un mayor precio del crudo implicaría que importar gasolina y diésel —costumbre todavía presente pese al incremento de la refinación interna— se encarezca. Esto presiona el precio final al consumidor, sobre todo si el gobierno decide ajustes en los estímulos fiscales o en el Impuesto Especial sobre Producción y Servicios (IEPS).
3. Efectos en el tipo de cambio y mercados financieros
La incertidumbre internacional tiende a generar aversión al riesgo entre inversionistas. En momentos de tensión geopolítica, las monedas emergentes suelen debilitarse frente al dólar, considerado un activo seguro. En junio de 2025, por ejemplo, el peso mexicano se depreciaba frente al dólar en niveles cercanos a los 19 pesos por unidad, impulsado por la tensión geopolítica de Medio Oriente.
Una depreciación de la moneda local encarece las importaciones, incluidos combustibles y bienes intermedios, lo que puede traducirse en presiones inflacionarias adicionales en la economía mexicana. Aunque el impacto puede no ser inmediato, sí representa un factor de riesgo en la gestión de políticas monetarias y fiscales.
4. Balanza comercial petrolera y dinámica interna de Pemex
México ha tenido un proceso de reorientación en su política energética: la producción se ha mantenido relativamente estable, mientras que la exportación de crudo ha disminuido en favor de un mayor procesamiento interno para cubrir la demanda local con combustibles refinados. Esta estrategia busca reducir la vulnerabilidad frente a la importación de gasolina y diésel.
No obstante, la balanza comercial petrolera mexicana históricamente ha sido deficitaria cuando se consideran los productos derivados (gasolina, diésel) más que el crudo crudo exportado. Esto implica que precios altos en el mercado internacional pueden agravar ese déficit, al encarecer la importación de productos energéticos si la refinación interna fuera insuficiente para cubrir la demanda.
5. Conclusión: impacto moderado pero con riesgos reales
- En el corto plazo, la capacidad de refinación interna de México y estrategias gubernamentales pueden amortiguar los efectos directos de una subida global de precios del petróleo sobre los combustibles domésticos.
- En el mediano y largo plazo, si el conflicto en Medio Oriente se prolonga o restringe fuertemente el flujo de petróleo global, México podría sentir mayores presiones inflacionarias, un tipo de cambio más volátil y mayores costos energéticos, tanto para consumidores como para industrias —especialmente transporte, manufactura y agroindustria—.
- La evolución del conflicto y las medidas de política interna (como estímulos fiscales o regulación de precios) serán factores determinantes para el impacto real en los hogares y en la economía en su conjunto.

La línea superior representa el Brent (referencia internacional).
La línea inferior representa la gasolina en México.
Se observa que cuando el Brent sube de forma sostenida, la gasolina también aumenta, pero de manera más moderada y con desfase.
Esto ilustra el efecto amortiguador que pueden tener políticas fiscales y capacidad de refinación interna

