Arturo Zárate Vite
Tereso Medina Ramírez perdió la oportunidad de darle una nueva imagen a la dirigencia de la Confederación de Trabajadores de México (CTM); no pudo evitar incluir en el Comité Nacional al orgullo de su nepotismo, a su hijo Tereso Agustín Medina López, como titular de la secretaría del Deporte.
No fue el único caso de nepotismo, también avaló al poblano Leobardo Soto Martínez en la secretaría de Atención a Grupos Sociales e Inclusión y al hijo de éste, Leobardo Soto Enríquez, en la secretaría de Bienestar Social y Ecología.
Y de las 18 secretarías que nombró, sólo dos fueron para mujeres, Graciela Larios como secretaria de Relaciones y Gloria Carrillo Salinas como secretaria de Acción Femenil.
Una mujer más, Ana Georgina Zapata Lucero como presidenta de la Comisión Nacional de Contraloría y Justicia.
Desde el 24 de febrero pasado Tereso Medina Ramírez es el nuevo secretario general de la CTM, para el periodo 2026-2032, en relevo de Carlos Aceves del Olmo quien concluyó su ciclo en la central obrera antes de lo acostumbrado; por razones de salud ya no aspiró a reelegirse.
Si bien los estatutos cetemistas no prohíben el nepotismo en la dirigencia y mucho menos obligan a cumplir con la paridad de género, la composición del Comité Nacional contrasta con la nueva realidad política del país.
La Constitución exige en el servicio público, en el gobierno, la paridad de género, y a partir de 2030 el nepotismo está vedado para cargos de elección popular.
Incluso, Morena, partido en el poder, decidió adelantarse a la ley y, en sus estatutos vetó el nepotismo tres años antes de lo que marca la norma aprobada por el legislativo.
El caso de Tereso y la CTM es distinto, como todas las organizaciones obreras, la confederación es autónoma e independiente, nada más tiene que rendir cuentas a sus agremiados.
Tereso recurrió a las viejas prácticas para amarrar la secretaría general, logró conformar una candidatura de unidad, cediendo espacios a quienes pretendieron o fueron mencionados para competirle.
Para nada importó su cuestionada trayectoria que lo ha exhibido como un dirigente obrero que no se ha esmerado en la defensa de sus representados. Poco o nada hizo
por evitar el despido de mil 900 trabajadores de la empresa General Motors en el estado de Coahuila, a finales del año pasado.
Fernando Salgado Delgado quien también buscó la secretaría general, se conformó con la secretaría de Enlace Institucional y Asuntos Multilaterales.
Gerardo Cortés García, líder de los panaderos y harineros, quien formalmente nunca levantó la mano para participar en el proceso interno, aceptó ser ratificado como uno de los 11 secretarios generales adjuntos de la CTM.
De esa manera la cúpula cetemista está feliz, como se vio en su asamblea nacional realizada en auditorio del Centro Banamex. Por primera vez fuera de su edificio de Vallarta 7 en la colonia Revolución de la Ciudad de México. Ningún sindicato protestó, nadie se inconformó.
Prácticamente Tereso Medina fue electo por unanimidad. Supo convencer a sus compañeros y recibir el visto bueno oficialista. Al acto asistió el secretario de Trabajo Marath Bolaños y también estuvo en el presídium el diputado Alfonso Ramírez Cuéllar, vicecoordinador del grupo parlamentario de Morena.
De la CTM priista, no queda nada.
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