Venezuela volvió a colocarse en el centro de la preocupación económica regional tras la publicación de nuevas cifras oficiales que revelan una fuerte aceleración de los precios. El Banco Central de Venezuela (BCV) informó este viernes que la inflación cerró el año 2025 en 475%, un salto dramático frente al 48% registrado en 2024, lo que evidencia el regreso de fuertes presiones inflacionarias en el país sudamericano.
La divulgación de estos datos marca además el primer reporte oficial del indicador en más de un año, luego de un largo periodo sin actualizaciones por parte del ente emisor. Según el BCV, la inflación acumulada durante los primeros meses de 2026 ya se acerca al 52%, con incrementos mensuales de 32,6% en enero y 14,6% en febrero, lo que sugiere que la tendencia inflacionaria podría continuar durante el año en curso.
Economistas venezolanos habían advertido al cierre de 2025 que el país se encontraba al borde de un nuevo episodio de hiperinflación, fenómeno que Venezuela ya experimentó entre 2017 y 2021 y que tuvo su punto más crítico en 2018, cuando los precios llegaron a dispararse cerca de 130.000% anual.
El resurgimiento de la inflación ocurre pese a que la economía venezolana mostró señales de crecimiento. De acuerdo con cifras oficiales, el país cerró 2025 con una expansión del 8,66% del Producto Interno Bruto (PIB), impulsada principalmente por la actividad petrolera. Sin embargo, ese crecimiento no ha logrado traducirse en mejoras significativas en el nivel de vida de la población.
El impacto social sigue siendo profundo. El ingreso promedio de los venezolanos se ubica actualmente entre 100 y 300 dólares mensuales, una cifra muy inferior a los 700 dólares que, según estimaciones privadas, se requieren para cubrir la canasta alimentaria básica. Esta brecha refleja la persistente pérdida del poder adquisitivo en una economía marcada por años de desequilibrios, devaluación de la moneda y escasez de divisas.
En el plano internacional, organismos como el Fondo Monetario Internacional han señalado que Venezuela registró la inflación más alta del mundo en 2025, un dato que reafirma la fragilidad del sistema económico del país. Analistas advierten que, sin reformas estructurales y una mayor estabilidad macroeconómica, la inflación podría mantenerse en niveles elevados durante 2026, prolongando una crisis que afecta la vida cotidiana de millones de venezolanos.
Así, mientras la economía muestra algunos signos de crecimiento, el acelerado aumento de los precios vuelve a plantear un desafío central para el futuro inmediato del país: estabilizar su moneda y recuperar el poder de compra de su población.
Fuente: agencias

