Ciudad de México, 07 de marzo de 2026.- A un año del hallazgo del Rancho Teuchitlán y las recientes desapariciones de adolescentes en los estados, la senadora Guadalupe Chavira sostuvo que el fenómeno de las desapariciones constituye una deuda del Estado mexicano con miles de familias, que no puede ignorarse ni minimizarse y está obligado a buscar a las personas, acompañar a sus familias y garantizar verdad y justicia.

“La construcción de la paz exige memoria, exige justicia y exige dignidad. Mientras exista una familia buscando a su hija o a su hijo, el Estado tiene la obligación de seguir buscando también porque cada vida importa y porque una nación que decide no olvidar a quienes faltan es una nación que todavía cree en la dignidad humana”, expresó.

Tras darse a conocer esta semana que la FGR confirmó que el rancho en Jalisco sí era un lugar de adiestramiento y hasta ahora hay 47 detenidos, la secretaria de la Comisión de Estudios Legislativos del Senado consideró que en los últimos años se han construido instrumentos institucionales que antes no existían.

Hoy existen registros nacionales de personas desaparecidas, comisiones de búsqueda, mecanismos de coordinación entre autoridades y esfuerzos por fortalecer las capacidades forenses del país y, “son avances relevantes, pero sabemos que la dimensión del problema exige profundizar estas acciones”.

Se refirió además a las recientes desapariciones de jovencitas en los estados, que luego encuentran muertas o no son encontradas, y exigió una corresponsabilidad de los gobiernos locales, al recordar que la reforma en materia de desaparición forzada establece que ninguna autoridad podrá evadir responsabilidades, sea del nivel que sea, y enfrentará sanciones penales por tolerar, consentir o ser omisas ante la desaparición cometida por particulares.

Se pronunció a favor de fortalecer las capacidades de investigación, ampliar los sistemas de identificación forense, mejorar la coordinación entre los distintos niveles de gobierno y garantizar que las familias tengan acceso pleno a la verdad.

“Implica también algo fundamental: construir una ética pública que coloque a las víctimas en el centro de las decisiones del Estado”.

Chavira de la Rosa enalteció el dolor y la labor que realizan las madres buscadoras, “mujeres que, frente al silencio o la insuficiencia institucional que en distintos momentos ha existido, han decidido salir a buscar con sus propias manos a sus hijas y a sus hijos. Han recorrido desiertos, montañas, caminos y terrenos abandonados. Han aprendido a leer la tierra

removida, a reconocer indicios mínimos y a sostener la esperanza incluso cuando el dolor parece inconmensurable”.

“A ellas debemos decirles con claridad que su lucha es legítima, que su dolor es reconocido y que su dignidad representa una de las expresiones más profundas de amor y de fortaleza que ha visto nuestro país”.

La senadora capitalina recordó que México ha vivido, durante décadas, una acumulación de violencias que no puede explicarse por una sola causa ni por un solo momento histórico.

Es el resultado, agregó, de múltiples factores que se fueron entrelazando con el tiempo: desigualdades persistentes, expansión de economías criminales, debilitamiento institucional en distintos momentos y decisiones políticas que, en algunos periodos, profundizaron la violencia.

Por ello, reconocer esa historia es indispensable para comprender la magnitud del desafío que enfrentamos. “El fenómeno de las desapariciones constituye una deuda del Estado mexicano con miles de familias. Una deuda que no puede ignorarse ni minimizarse”.

“Gobernar implica enfrentar realidades complejas, muchas veces dolorosas y reconocer que existen problemas estructurales que no se resuelven de manera inmediata, sino que pasan por reconstruir instituciones, fortalecer el Estado de derecho y atender las causas profundas de la violencia”, resaltó, al recordar que la cifra de desaparecidos podría ascender a 114 mil personas y más de 52 mil cuerpos sin identificar en servicios forenses.