En un país donde la tradición destiladora forma parte esencial de su identidad cultural y gastronómica, la evaluación profesional de bebidas como el mezcal se ha convertido en una tarea clave para garantizar su calidad y proyección internacional. En este contexto, el docente de la Facultad de Turismo y Gastronomía de la Universidad Autónoma del Estado de México (UAEMéx), Germán Hazael Hernández García, participó como integrante del panel de jueces del XV Concurso Nacional de Marcas de Mezcal y Destilados Mexicanos, celebrado en la Ciudad de México.
El certamen, organizado por la Academia del Mezcal y del Maguey y certificado por la Academia Mexicana del Vino, reúne a productores de diversas regiones del país que presentan sus etiquetas para ser evaluadas por especialistas en bebidas espirituosas. La competencia se ha consolidado como uno de los espacios más importantes para medir la calidad de los destilados mexicanos y promover su posicionamiento en el mercado nacional e internacional.
Durante la competencia, las bebidas se someten a rigurosas catas a ciegas y cuestionarios técnicos diseñados para analizar sus características sensoriales y su consistencia. El objetivo es distinguir aquellas etiquetas que ofrecen una experiencia destacada para el consumidor, manteniendo altos estándares dentro de una industria que en los últimos años ha experimentado un crecimiento notable.
La participación de Hernández García en este proceso responde a su formación especializada en vinos y destilados, avalada por la Wine & Spirit Education Trust (WSET), organismo internacional reconocido por otorgar certificaciones profesionales en vino, bebidas espirituosas, cerveza y sake. Esta acreditación, sumada a diversas capacitaciones tanto en México como en el extranjero, ha permitido que el académico acumule cinco años consecutivos como juez en este concurso nacional.
De acuerdo con el especialista, el proceso de evaluación es exhaustivo y exige una preparación técnica importante por parte de los jueces. Cada integrante del panel analiza entre 35 y 40 muestras a lo largo de la competencia, valorando aspectos que van desde el aroma hasta la armonía entre los distintos elementos que conforman el perfil sensorial de la bebida.
“Se trata de evaluar y encontrar un perfil de mezcal, tequila u otro destilado que resulte atractivo para el público. La calificación se mide por porcentajes y las etiquetas ganadoras suelen alcanzar más de 96 o 98 puntos”, explicó Hernández García. Entre los aspectos que se consideran fundamentales se encuentran el sabor, el aroma y la congruencia entre ambos. Por ejemplo, si un mezcal presenta notas cítricas en el aroma, se espera que esas mismas características se reflejen en el sabor, creando una experiencia sensorial coherente.
El panel de jueces está conformado por sommeliers, productores y especialistas provenientes de distintos estados del país, como Puebla, Oaxaca y el Estado de México, regiones que destacan por su tradición en la producción de bebidas derivadas del agave. La diversidad de perfiles dentro del jurado permite enriquecer las evaluaciones y asegurar una apreciación más amplia de las cualidades de cada destilado.
Además de otorgar premios a las mejores etiquetas, el concurso cumple una función estratégica para los productores. Las evaluaciones generan retroalimentación técnica que les permite identificar áreas de mejora en sus procesos, desde la selección del agave hasta las técnicas de destilación y maduración.
Para Hernández García, el mezcal no solo representa una bebida espirituosa, sino también un símbolo cultural profundamente ligado a la historia de México. Destacó que en la actualidad el mezcal se posiciona como uno de los productos con mayor proyección internacional dentro del sector de destilados, al ubicarse como la segunda bebida mexicana más exportada y consumida en el mundo, después del tequila.
Asimismo, subrayó que el Estado de México cuenta con denominaciones de origen sólidas que respaldan la calidad del mezcal producido en la entidad. Este reconocimiento, señaló, contribuye a fortalecer la presencia del mezcal mexiquense en los mercados globales y a consolidar su reputación como un producto auténtico y competitivo.
Finalmente, el académico hizo un llamado a valorar las bebidas tradicionales mexicanas y el conocimiento ancestral que existe detrás de su elaboración. Para él, comprender el mezcal implica reconocer el trabajo de las comunidades productoras y la riqueza cultural que se expresa en cada botella.
“No le tengamos miedo al mezcal. A veces pensamos que es una bebida muy fuerte y eso nos intimida, pero el mezcal ha sido históricamente un fiel compañero y representa una auténtica expresión de nuestra cultura”, concluyó el especialista.

