La presidenta de México, Claudia Sheinbaum, afirmó que el debate y la votación sobre la reforma electoral dejaron “muy claro” ante la ciudadanía qué fuerzas políticas respaldaron la iniciativa y cuáles decidieron votar en contra. Durante sus declaraciones, la mandataria subrayó que los partidos de oposición —Partido Revolucionario Institucional (PRI), Partido Acción Nacional (PAN) y Movimiento Ciudadano— se posicionaron en contra del proyecto, al igual que algunos legisladores del Partido del Trabajo (PT) y del Partido Verde Ecologista de México (PVEM).
“Ayer quedó muy claro, no podemos perder de vista quién votó y quién no”, expresó la presidenta, al señalar que este episodio legislativo fue observado por la ciudadanía. “Eso lo vio la gente”, insistió. Para la mandataria, el mensaje central de la discusión es que los representantes populares deben actuar con apego a los principios que dieron origen al proyecto político que actualmente gobierna el país. “No hay que traicionar al pueblo”, remarcó.
La reforma electoral impulsada por el Ejecutivo tenía como uno de sus objetivos centrales reducir los costos del sistema electoral y limitar lo que el gobierno considera privilegios dentro de las instituciones encargadas de organizar los comicios. Sin embargo, la iniciativa no logró el respaldo suficiente en el Congreso para su aprobación.
A pesar de ello, Sheinbaum rechazó que el resultado de la votación pueda interpretarse como una derrota política. Por el contrario, aseguró sentirse satisfecha con el proceso.
“No es una derrota, yo estoy muy satisfecha. Todo lo contrario: la gente sabe que uno no está dispuesto a negociar todo”, sostuvo. En su opinión, el hecho de haber impulsado la reforma responde a un compromiso con la ciudadanía y con el proyecto político de transformación que, dijo, busca eliminar privilegios dentro de las instituciones públicas.
La mandataria reiteró una frase que ha utilizado en diferentes momentos de su trayectoria política: “No mentir, no robar y no traicionar”. Según explicó, esos principios siguen siendo la base del movimiento político que representa el partido gobernante, Movimiento Regeneración Nacional (Morena).
Durante la conferencia, la presidenta fue cuestionada sobre el voto de algunos legisladores de Morena que no respaldaron la reforma electoral. Entre ellos se mencionaron los nombres de Giselle Arellano, Santy Montemayor y Alejandra Chedraui Peralta, quienes votaron en contra de la propuesta. También se señaló que la senadora Olga Sánchez Cordero se abstuvo y que otros legisladores no acudieron a la sesión.
Sheinbaum respondió que dentro del movimiento existe libertad de decisión para los representantes populares. “Aquí nadie pide que lo que dice la presidenta se repita. Se hacen las cosas por convicción”, afirmó.
Sin embargo, añadió que la ciudadanía es quien finalmente evaluará las posturas adoptadas por los legisladores. “La gente va a tomar su opinión”, dijo, al señalar que el compromiso con la transformación del país implica actuar con congruencia política.
“Quien no votó, pues no tiene esa convicción. En todo caso, Morena tomará sus decisiones hacia adelante”, agregó.
Uno de los ejes principales de la reforma impulsada por el gobierno federal fue la reducción de recursos destinados al sistema electoral, particularmente en lo relacionado con el financiamiento de los partidos políticos y los salarios dentro del Instituto Nacional Electoral (INE).
De acuerdo con la presidenta, la ciudadanía percibe como excesivo que los consejeros del organismo electoral ganen salarios superiores al del titular del Ejecutivo federal. También criticó la duplicidad de funciones entre el INE y los organismos electorales locales, conocidos como Oples.
“Hay muchas necesidades en los municipios: agua potable, bacheo, drenaje”, señaló. A su juicio, los recursos públicos deberían orientarse prioritariamente a resolver esos problemas y a fortalecer programas sociales, escuelas, hospitales y centros de salud.
Sheinbaum argumentó que esta visión se enmarca en la política de “austeridad republicana”, un principio que busca limitar gastos considerados innecesarios dentro del gobierno.
“¿Qué caso tiene que el recurso público se utilice para grandes salarios, camionetas o comidas?”, cuestionó, al comparar esa situación con prácticas que, afirmó, también existían anteriormente en el Poder Judicial.
La presidenta destacó que la mayoría de los legisladores de Morena respaldaron la iniciativa “por convicción”, junto con una parte de los diputados del PVEM y uno del PT. Según explicó, fueron esas bancadas las únicas que votaron a favor de reducir los montos destinados al financiamiento de los partidos políticos.
Para Sheinbaum, este tipo de decisiones permite que la ciudadanía identifique con claridad las posturas políticas de cada fuerza. “Es mejor eso a desdibujarte”, expresó, al referirse a las posiciones ambiguas dentro del debate legislativo.
Tras la votación en el Congreso, la mandataria sostuvo una reunión en Palacio Nacional con dirigentes y legisladores de los partidos aliados. Durante ese encuentro, explicó, recordó a los presentes el origen del movimiento político que llevó a su coalición al poder.
“Les dije: no se nos olvide por qué estamos aquí, por qué ustedes son diputados o senadores y por qué soy presidenta”, relató.
Según la presidenta, todos forman parte de un proyecto de transformación que busca cambiar la forma tradicional de hacer política en México y reducir los privilegios dentro del sistema público.
En ese contexto, Sheinbaum mencionó que también puso sobre la mesa la posibilidad de impulsar un “Plan B” para avanzar en algunos de los objetivos de la reforma electoral. No obstante, aclaró que la decisión final corresponde a los legisladores.
“Ya depende de ustedes”, afirmó.
De acuerdo con la mandataria, durante la reunión no hubo reclamos por parte de los representantes partidistas. “No, esencialmente yo les hice el planteamiento”, concluyó.

