Con el propósito de impulsar una reflexión profunda sobre el papel que las y los universitarios desempeñan en la construcción de una sociedad más solidaria, participativa y comprometida con el bienestar colectivo, la Universidad Autónoma del Estado de México (UAEMéx) llevó a cabo la charla titulada “Construyendo el Camino Común”. El encuentro fue impartido por el especialista en liderazgo social Sebastián Errázuriz, director de la Red Preventiva Global y fundador y director ejecutivo de Actitud Lab y Copreventive, quien compartió con la comunidad estudiantil su experiencia y visión sobre la importancia del liderazgo colaborativo y la participación social.

La actividad reunió a estudiantes, académicos y autoridades universitarias en un espacio de diálogo enfocado en el papel transformador que pueden desempeñar las nuevas generaciones. Entre las personas presentes destacaron la rectora de la UAEMéx, Martha Patricia Zarza Delgado, y la directora general de Comunicación Social Universitaria, María Fernanda Valdés Figueroa, quienes acompañaron el intercambio de ideas sobre los desafíos sociales actuales y las responsabilidades de la educación superior frente a ellos.

Durante su intervención, Errázuriz subrayó que el liderazgo contemporáneo requiere una transformación profunda en su concepción tradicional. A su juicio, la idea del líder individual que concentra poder o protagonismo ha quedado atrás frente a un modelo que privilegia la colaboración, el servicio y el compromiso con la comunidad. En este sentido, señaló que el liderazgo más efectivo es aquel que se ejerce de manera colectiva, con el objetivo de generar cambios positivos que beneficien a la sociedad en su conjunto.

El especialista también llamó la atención sobre uno de los fenómenos sociales más relevantes de la actualidad: la creciente sensación de aislamiento entre las nuevas generaciones. A pesar de que el desarrollo tecnológico ha facilitado la comunicación instantánea y la conexión global, el conferencista advirtió que esta hiperconectividad no necesariamente se traduce en vínculos humanos más profundos.

“Hoy vivimos en una sociedad hiperconectada tecnológicamente, pero en la que estamos profundamente desconectados y solos. Es la generación con la mayor brecha tecnológica de la historia, también la que más sola se ha sentido”, expresó ante el auditorio universitario, enfatizando que esta paradoja representa uno de los retos más importantes para quienes buscan construir comunidades más cohesionadas.

Frente a este escenario, Errázuriz destacó que la formación universitaria debe ir más allá del aprendizaje técnico o profesional. Aunque el conocimiento especializado es indispensable, consideró que el verdadero impacto social de las y los jóvenes dependerá también de su capacidad para desarrollar habilidades socioemocionales como la empatía, la escucha activa, la sensibilidad frente a las problemáticas sociales y la disposición para trabajar en equipo.

En este contexto, el conferencista resaltó el papel fundamental de las universidades como espacios de formación integral. Afirmó que estas instituciones no solo transmiten conocimientos académicos, sino que también tienen la responsabilidad de inspirar a sus estudiantes, fomentar su conciencia social y promover una participación activa en la transformación de su entorno.

Como parte de su exposición, Errázuriz compartió parte de su trayectoria como cofundador de TECHO, una organización internacional que desde hace más de veinte años impulsa proyectos de desarrollo comunitario en diversos países de América Latina. A través de esta experiencia, explicó cómo iniciativas ciudadanas que comienzan con acciones aparentemente pequeñas pueden convertirse con el tiempo en movimientos capaces de generar cambios sociales significativos.

Desde su perspectiva, el verdadero aprendizaje ocurre cuando las personas se involucran directamente en la resolución de los problemas que afectan a sus comunidades. Por ello, invitó a las y los estudiantes a salir de su zona de confort, identificar desafíos en su entorno y comprometerse activamente con la búsqueda de soluciones.

“Los quiero invitar a vivir, a incomodarse, a salir de sus zonas de confort. Busquen un problema en su comunidad y atrévanse a trabajar para solucionarlo. Ahí es donde realmente se aprende”, afirmó, al motivar a la comunidad universitaria a asumir un rol más participativo en la vida social.

Al término de la charla, la rectora Martha Patricia Zarza Delgado agradeció la presencia de Sebastián Errázuriz y reconoció la relevancia de generar espacios de reflexión dentro de la universidad. Destacó que este tipo de encuentros permiten que las y los estudiantes dialoguen sobre los desafíos contemporáneos y comprendan mejor el papel que la educación superior puede desempeñar en la construcción de sociedades más justas y solidarias.

Finalmente, el conferencista señaló que el fortalecimiento de estos espacios de diálogo contribuye a consolidar una formación universitaria más integral, en la que el conocimiento académico se combine con el compromiso social. En su opinión, cuando las universidades promueven la participación activa de sus estudiantes y los inspiran a actuar frente a las problemáticas de su entorno, se convierten en actores clave para impulsar transformaciones positivas en la sociedad.