El dirigente nacional del PRI, Alejandro Moreno Cárdenas, lanzó una ofensiva directa contra el llamado Plan B en materia electoral, al acusar que la propuesta impulsada por el gobierno de Claudia Sheinbaum Pardo representa uno de los retrocesos más graves en la historia democrática reciente del país, al pretender eliminar el principio constitucional de paridad de género.
A través de un posicionamiento público, el también senador advirtió que la paridad no es una concesión política ni una medida circunstancial, sino el resultado de décadas de պայքa social encabezada por mujeres que exigieron igualdad real en el acceso al poder. En ese sentido, subrayó que este principio permitió a México colocarse como referente internacional en materia de representación política femenina, consolidando avances que —dijo— no fueron producto de la casualidad, sino de reformas estructurales y presión ciudadana sostenida.
Moreno Cárdenas encuadró la eventual eliminación de la paridad como una regresión de fondo, al considerar que implicaría reinstalar un modelo excluyente donde las decisiones públicas se concentran en una sola visión, debilitando la pluralidad y la justicia democrática. Bajo esta lógica, acusó que la reforma no solo vulnera derechos políticos fundamentales, sino que envía un mensaje “profundamente machista”, en el que la igualdad puede ser sacrificada por intereses coyunturales del partido en el poder.
El líder priista elevó el tono al advertir que sin paridad se erosiona la democracia misma, al excluir de manera sistemática a más de la mitad de la población de los espacios de decisión. En su argumentación, insistió en que la participación de las mujeres no es un complemento, sino una condición indispensable para la legitimidad del sistema democrático.
Asimismo, calificó la propuesta como un ataque directo al principio de progresividad de los derechos humanos consagrado en la Constitución, al señalar que la paridad representa un “piso mínimo” que no puede ser revertido sin abrir la puerta a la institucionalización de la desigualdad.
El posicionamiento de Moreno se suma a una creciente ola de críticas desde la oposición que han colocado el tema de la paridad de género en el centro del debate sobre la reforma electoral, elevando el costo político de cualquier modificación en este rubro y anticipando un nuevo frente de confrontación legislativa.
Con un discurso frontal, el dirigente priista cerró filas en torno a la defensa de este principio como un pilar irrenunciable de la democracia, advirtiendo que cualquier intento por debilitarlo no solo es inaceptable, sino peligroso para el presente y futuro del país.

