San Mateo Atenco, Estado de México.— Con más de cuatro décadas de historia, la representación de la Vida, Pasión y Muerte de Jesucristo en el Barrio de Guadalupe se prepara para una de sus ediciones más significativas. Este 2026, la comunidad celebrará el 40 aniversario de una tradición profundamente arraigada que, año con año, convoca a cientos de participantes y a miles de asistentes durante la Semana Santa.
En conferencia de prensa, integrantes de la mayordomía del Dulce Nombre de Jesús extendieron una invitación abierta al público para ser parte de esta celebración religiosa y cultural que se llevará a cabo del Domingo de Ramos al Viernes Santo. Más que un evento, se trata de una manifestación de fe colectiva, resultado del esfuerzo comunitario y de meses de preparación.
“Queremos que la gente nos acompañe, que conozca nuestro barrio y sea parte de esta tradición”, expresaron los mayordomos, quienes destacaron que detrás de cada escena hay un trabajo conjunto que involucra a decenas de familias.
Este año, la representación no solo conmemora su aniversario número 40, sino que también busca renovarse. Desde nuevas escenografías hasta la ampliación de escenarios en calles y espacios del barrio, los organizadores han apostado por ofrecer una experiencia más inmersiva para los asistentes.
Las actividades comenzarán el Domingo de Ramos, desde las 8 de la mañana y hasta el mediodía, con representaciones como el llamado de los apóstoles, el bautizo de Jesús y la multiplicación de los panes. Para el Jueves Santo, las actividades se desarrollarán por la noche, de 21:00 a 23:00 horas, incluyendo la escenificación de la aprehensión de Jesús. El momento culminante llegará el Viernes Santo, con la representación del Viacrucis y la crucifixión, programada de 9:00 a 15:00 horas.
Uno de los aspectos más destacados de esta edición es la participación de aproximadamente 200 actores, además de más de 120 mayordomos que coordinan la logística, organización y desarrollo de cada escena. Se suman, cerca de 200 a 250 personas del propio municipio que forman parte activa de esta puesta.
El papel de Jesucristo será interpretado nuevamente por Alejandro Ávila, quien cuenta con una trayectoria de más de una década en este rol. Su experiencia y compromiso han sido clave para consolidar la calidad de la representación, ganándose el reconocimiento tanto de la comunidad local como de visitantes de otras regiones de oficio carpintero.
“Es una persona muy entregada. Incluso él mismo elabora elementos como su corona de espinas. La gente ya lo identifica, no solo aquí, sino también quienes nos visitan cada año”, señalaron los organizadores.
La selección del actor principal no es un proceso improvisado. Existe un director de la obra encargado de evaluar a los candidatos y elegir a quien mejor represente el papel, tomando en cuenta aspectos físicos, emocionales y de compromiso con la tradición.
El papel de María estará a cargo de Carla Manjarréz.
Más allá del escenario, uno de los elementos que ha cobrado relevancia en los últimos años es el papel de las mujeres dentro de la organización. Aunque tradicionalmente la atención se centraba en los personajes principales, hoy se reconoce el trabajo fundamental de quienes, desde la logística, garantizan el bienestar de los actores.
“Las mujeres están teniendo un papel protagónico. Son quienes apoyan con la alimentación, hidratación y atención de todos los participantes. Sin ellas, esto no sería posible”, destacaron.
La representación se llevará a cabo en el Barrio de Guadalupe, específicamente en la parroquia de Nuestra Señora de Guadalupe, ubicada en la intersección de las calles Francisco I. Madero e Hidalgo. El acceso es sencillo, y los organizadores aseguran que se trata de una comunidad segura y hospitalaria.
“Es un pueblo sano, con las puertas abiertas para todos”, afirmaron, al tiempo que invitaron a visitantes de otros municipios e incluso de fuera del estado a sumarse a esta experiencia.
La preparación de este evento no es tarea de unos días. De acuerdo con los mayordomos, los trabajos comenzaron desde abril del año pasado, lo que refleja el compromiso y la dedicación de toda la comunidad. A lo largo de meses, han enfrentado retos logísticos, económicos y organizativos, pero coinciden en que cada obstáculo ha fortalecido el proyecto.
“Esto no es un trabajo de la noche a la mañana. Es un esfuerzo de largo plazo que hacemos con fe y con el corazón”, señalaron.
A cuatro décadas de su inicio, la representación de la Pasión de Cristo en el barrio de Guadalupe de San Mateo Atenco no solo se mantiene vigente, sino que evoluciona, integrando nuevos elementos sin perder su esencia. Es, en palabras de sus organizadores, una tradición viva que sigue tocando corazones y fortaleciendo la identidad comunitaria.
En tiempos donde muchas costumbres se diluyen, esta puesta en escena se erige como un testimonio de unidad, fe y perseverancia. Una invitación abierta a vivir la Semana Santa desde una perspectiva profundamente humana y espiritual.

