El senador priista Manuel Añorve Baños lanzó una de las críticas más duras hasta ahora contra la reforma electoral impulsada por el gobierno federal, al calificar el llamado Plan B como un “Plan Maduro”, al que acusó de buscar el control absoluto del sistema democrático en México.
Durante una entrevista en el Senado de la República, el legislador sostuvo que la iniciativa no responde a criterios de austeridad, como ha defendido el oficialismo, sino a una estrategia para debilitar al árbitro electoral y concentrar el poder político en manos de Morena. Según su postura, el objetivo de fondo sería replicar esquemas autoritarios similares a los que, afirmó, se han implementado en Venezuela bajo el gobierno de Nicolás Maduro.
Añorve Baños aseguró que la reforma es un “traje a la medida” que pretende reducir la capacidad operativa del Instituto Nacional Electoral, limitar la representación proporcional en los municipios y, con ello, disminuir los contrapesos en los gobiernos locales. A su juicio, estos cambios no son aislados, sino parte de una ruta para consolidar un modelo de partido hegemónico.
En su argumentación, el senador también vinculó la iniciativa con intentos previos del expresidente Andrés Manuel López Obrador por modificar el sistema electoral, recordando que reformas anteriores fueron frenadas por la Suprema Corte de Justicia de la Nación. En ese contexto, acusó que el actual gobierno ha buscado influir en el Poder Judicial, debilitando los equilibrios institucionales.
El legislador fue más allá al señalar que, según su interpretación, el Plan B abriría la puerta para que la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo tenga presencia en procesos electorales intermedios, lo que —dijo— generaría ventajas indebidas mediante el uso de recursos públicos, afectando la equidad en la contienda.
En tono frontal, advirtió que su bancada votará en contra de la reforma, al considerar que representa un riesgo para la democracia mexicana. No obstante, reconoció que la mayoría legislativa del oficialismo podría facilitar su aprobación tanto en el Congreso de la Unión como en los congresos estatales.
El senador también enmarcó la discusión de la reforma dentro de un contexto más amplio de inconformidad social, al referirse a temas como el crecimiento económico, la deuda pública, la inflación y el costo de los combustibles, que —según dijo— han generado malestar ciudadano y podrían influir en los procesos electorales futuros.
En otro frente, cuestionó la postura del expresidente López Obrador frente a gobiernos como el de Cuba y Venezuela, señalando incongruencias políticas y advirtiendo posibles tensiones en la relación con Estados Unidos, particularmente en el contexto de la renegociación del tratado comercial entre ambos países.
Con un discurso cargado de आरोपaciones y advertencias, Añorve Baños colocó el debate del Plan B en un terreno de alta confrontación política, donde ya no solo se discuten ajustes legales o administrativos, sino el rumbo mismo del sistema democrático en México y la permanencia de sus contrapesos institucionales.

