En un desafío que combina creatividad, conocimiento técnico y trabajo en equipo, el equipo multidisciplinario Concrete Canoe de la Facultad de Ingeniería de la Universidad Autónoma del Estado de México (UAEMéx) se prepara para representar a México en la fase regional del Concurso de Canoas de Concreto organizado por la American Society of Civil Engineers (ASCE), que se celebrará en abril en Corpus Christi. En esta competencia, el grupo auriverde se medirá con representantes de aproximadamente diez universidades, en una prueba que exige tanto rigor académico como destreza física.
El equipo está conformado por 35 estudiantes provenientes de distintas licenciaturas, lo que refleja la esencia colaborativa del proyecto. La dirección recae en tres capitanes: Stefanía Andrea García Solís y Camilo Daniel Hurtado Gómez, ambos de Ingeniería Civil, así como Miranda Santos Mondragón, de la Licenciatura en Administración y Promoción de la Obra Urbana. Bajo su liderazgo, el grupo ha desarrollado una embarcación que desafía las nociones convencionales sobre el concreto: un material asociado con rigidez y peso, pero que aquí se transforma en sinónimo de flotabilidad y eficiencia.
“La meta principal es construir una canoa de concreto que no solo flote, sino que también sea competitiva en cada una de las pruebas”, explicó García Solís. Más allá del resultado final, el proyecto representa un laboratorio práctico donde los estudiantes aplican conocimientos de tecnología del concreto, hidráulica y diseño estructural en un contexto poco convencional. Este enfoque permite trasladar la teoría del aula a un escenario real, donde cada decisión impacta directamente en el desempeño de la embarcación.
El desarrollo de “La Mística”, nombre elegido para la canoa de este año, ha sido un proceso de aproximadamente doce meses. Desde la conceptualización inicial hasta la elaboración del prototipo final, los integrantes han trabajado de manera coordinada, integrando perspectivas de áreas como Mercadotecnia, Diseño Industrial, Economía, Ingeniería Eléctrica y Administración. Esta diversidad disciplinaria no solo enriquece el proyecto, sino que también fortalece las habilidades de comunicación y gestión entre los participantes.
Miranda Santos Mondragón destacó la relevancia del acompañamiento académico durante todo el proceso. La asesoría de especialistas como la ingeniera Judith Pérez Morales y el ingeniero Fernando Vera Noguez ha sido clave para garantizar que los principios de ingeniería se apliquen correctamente. “Aunque cada integrante tiene un área específica, todos conocemos el proyecto en su totalidad y participamos en la construcción de la canoa”, señaló, subrayando el carácter integral del trabajo.
La preparación del equipo no se limita al diseño y la construcción. La competencia incluye pruebas de remo que exigen resistencia física y coordinación. Para ello, los estudiantes entrenan de manera constante durante el año en lugares como Villa Victoria, donde afinan su técnica y mejoran su rendimiento en el agua. Este entrenamiento es crucial, ya que la competencia evalúa cuatro aspectos principales: reporte escrito, presentación oral, producto final y desempeño en las pruebas de remo, además de diversas mini competencias que suman puntos al resultado global.
Desde el punto de vista técnico, uno de los mayores retos es lograr que una estructura de concreto pueda flotar. Camilo Daniel Hurtado Gómez explicó que el principio fundamental radica en la densidad: la mezcla debe ser más ligera que el agua. Para conseguirlo, el equipo utiliza agregados naturales y artificiales de baja densidad, así como cementantes complementarios que reducen el peso sin comprometer la resistencia. Este proceso se apoya en herramientas tecnológicas avanzadas como ANSYS, Maxsurf, SolidWorks, Rhinoceros y AutoCAD, que permiten simular y optimizar el diseño antes de su construcción.
La temática elegida para este año, inspirada en la lucha libre mexicana, añade un componente cultural y simbólico al proyecto. “La Mística” no solo representa un logro de ingeniería, sino también una identidad que busca destacar en el escenario internacional.
Para los integrantes del equipo, la experiencia trasciende lo académico. Participar en este tipo de competencias implica desarrollar habilidades de liderazgo, fortalecer el trabajo en equipo y establecer redes de contacto con profesionales y empresas del sector. Como concluyen sus capitanes, el impacto es transformador: quienes se integran al proyecto emergen con una visión más amplia, preparados para enfrentar los retos del ámbito profesional.

