La participación del Reino Unido como facilitador para operaciones militares estadounidenses en el estrecho de Ormuz fue interpretada por el Gobierno de Irán como una muestra de apoyo de Londres a los ataques de Washington y Tel Aviv sobre territorio iraní. Según informó la oficina del primer ministro británico, Keir Starmer, esta colaboración responde a la necesidad de asegurar rutas marítimas que, antes de la escalada del conflicto, canalizaban aproximadamente el 25% del comercio mundial de petróleo por mar.
De acuerdo con lo publicado por el medio, el Ejecutivo británico confirmó que ha autorizado a Estados Unidos a utilizar bases ubicadas en suelo británico para llevar a cabo “operaciones defensivas” en la región. A través de una declaración oficial emitida al término de una reunión de gabinete, el Gobierno de Starmer detalló que este acuerdo involucra acciones específicas orientadas a contrarrestar instalaciones y capacidades misilísticas empleadas en los recientes ataques a buques en aguas del estrecho de Ormuz. Fuentes oficiales británicas subrayaron que estas medidas forman parte de la autodefensa colectiva de los países aliados presentes en la zona.
Tal como publicó la fuente, Londres expresó su condena a la decisión de Irán de ampliar sus objetivos militares e incluir en ellos el transporte marítimo internacional, catalogado por el Gobierno británico como “clave para la economía mundial”. La declaración oficial señaló específicamente que “los ataques imprudentes de Irán, incluidos los dirigidos contra buques británicos y embarcaciones de aliados y socios del Golfo, amenazan con aprofundar la crisis regional y aumentar el impacto económico en el Reino Unido y a nivel global”.
El conflicto en la zona ha superado las tres semanas desde el bombardeo en Teherán que resultó en la muerte del líder supremo iraní, el ayatolá Alí Jamenei, y otros altos encargados, según publicó la fuente. El Reino Unido sostuvo la necesidad de desescalar el conflicto de manera urgente y se encuentra desarrollando, en cooperación con otros aliados internacionales, un plan que permita proteger el transporte marítimo en el estrecho de Ormuz.
Según detalló la misma fuente, mientras el Gobierno británico reitera su enfoque en la reducción de la escalada, el ministro de Exteriores de Irán, Abbas Araqchi, acusó este viernes a Londres de estar implicado en los ataques militares que sufren desde finales de febrero. Araqchi sostuvo que la autorización británica al Pentágono equivale a una participación activa en la ofensiva impulsada conjuntamente por Estados Unidos e Israel en la región.
Datos confirmados por las autoridades iraníes, y reportados por el mismo medio, cifran en más de 1.200 las víctimas mortales de la ofensiva combinada de Israel y Estados Unidos en territorio iraní. Por su parte, la ONG Human Rights Activists in Iran, con sede en Estados Unidos, fijó en más de 3.000 los fallecidos hasta el último balance dominical, la mayoría de ellos civiles iraníes.
El comunicado británico también incluyó advertencias sobre la gravedad que representa la militarización del estrecho de Ormuz para la economía global, debido al peso estratégico que tiene la región en el flujo del crudo. Esta situación ha provocado aumentos en los precios internacionales del petróleo y genera preocupación sobre posibles afectaciones a la seguridad energética de varios países, según reportó la fuente.
El medio consignó que, a pesar de la tensión, el Ejecutivo de Keir Starmer mantiene conversaciones activas con socios del Golfo y aliados internacionales para coordinar la respuesta a los incidentes y prevenir una disrupción mayor en la cadena global de suministro. Los portavoces del Gobierno británico recalcaron la disposición de Londres a participar en iniciativas diplomáticas orientadas a una solución pronta y la contención de los riesgos para el comercio marítimo.
Las tensiones en el estrecho de Ormuz se han incrementado tras los ataques sucedidos como represalia a la ofensiva aérea sobre Irán, según reiteró el comunicado ministerial difundido al cierre de la reunión de gabinete. Desde ese momento, la actividad militar y los riesgos de intercepción de embarcaciones comerciales han ido en aumento, involucrando tanto a buques británicos como de otras naciones.
Los recientes episodios han puesto a prueba el equilibrio de la política exterior británica, que enfrenta críticas tanto por parte de Irán como de organizaciones internacionales de derechos humanos, algunas de las cuales acusan a Londres de favorecer la escalada militar con su apoyo logístico a Estados Unidos, según citó la fuente original.
El 25% del petróleo transportado por mar que atraviesa el estrecho de Ormuz antes de la actual crisis subraya la importancia de la estabilidad de este paso para los mercados globales, impactando tanto a consumidores como a productores, precisó la fuente. Las autoridades del Reino Unido insisten en su compromiso por garantizar la seguridad en las rutas marítimas y por minimizar los efectos adversos para la economía de su país y del mundo.
Fuente: EFE

