Donde la salud suele asociarse principalmente con la ausencia de enfermedades visibles o con el cuidado de órganos vitales como el corazón o los pulmones, la salud bucodental continúa siendo, para muchos, un aspecto secundario. Sin embargo, especialistas advierten que esta percepción no solo es equivocada, sino potencialmente peligrosa. La boca no es un sistema aislado: es una puerta de entrada al organismo y un reflejo directo del estado general de salud.
Así lo afirmó Edith Lara Carrillo, Profesora de Tiempo Completo de la Facultad de Odontología de la Universidad Autónoma del Estado de México (UAEMéx), quien en el marco del Día Mundial de la Salud Bucodental —conmemorado cada 20 de marzo— hizo un llamado enfático a reforzar la prevención, la educación y la atención oportuna en esta área.
“La salud bucal es parte fundamental de la salud de cada persona”, señaló la especialista, subrayando que no se trata únicamente del cuidado de los dientes, sino de todos los tejidos que conforman la cavidad oral. Encías, lengua, paladar y estructuras de soporte desempeñan funciones esenciales que impactan directamente en la vida cotidiana.
Más allá de la estética, mantener una boca sana influye en aspectos tan básicos como la alimentación, el habla y la interacción social. Una adecuada salud bucodental permite masticar correctamente los alimentos, facilitando una buena nutrición; además, evita dolor e infecciones que pueden volverse incapacitantes. A nivel emocional, también juega un papel clave: una sonrisa saludable fortalece la autoestima y la seguridad personal.
Por el contrario, los problemas en la cavidad oral pueden desencadenar una serie de consecuencias negativas. Desde dificultades para comer hasta molestias constantes, pasando por alteraciones en el habla, estos padecimientos pueden derivar incluso en aislamiento social. En muchos casos, las personas evitan sonreír o hablar por vergüenza o dolor, lo que afecta su calidad de vida de manera significativa.
Lara Carrillo destacó que la boca es también un espacio clave para la detección temprana de enfermedades graves. Lesiones en la lengua, cambios en los tejidos o anomalías persistentes pueden ser señales de alerta de padecimientos como el cáncer bucal. En estos casos, la atención oportuna puede marcar la diferencia entre la vida y la muerte, lo que refuerza la importancia de acudir regularmente al dentista.
En cuanto a las enfermedades más comunes, la especialista señaló que la caries sigue siendo el principal problema de salud bucodental a nivel mundial. A esta le siguen la enfermedad periodontal —relacionada con la inflamación de las encías y los tejidos de soporte dental— y las maloclusiones, que no solo afectan la apariencia, sino también la funcionalidad de la mordida y la articulación del habla.
Frente a este panorama, la prevención se posiciona como la herramienta más eficaz. Fomentar hábitos de higiene desde la infancia es fundamental para reducir la incidencia de estas enfermedades. El cepillado adecuado, el uso de productos con flúor y las visitas periódicas al odontólogo son prácticas básicas que, sostenidas en el tiempo, pueden marcar una diferencia significativa en la salud de las personas.
En este sentido, la Facultad de Odontología de la UAEMéx ha desarrollado diversas estrategias orientadas a fortalecer la cultura del autocuidado. Entre ellas destacan investigaciones, brigadas comunitarias, pláticas educativas y servicios clínicos accesibles para la población. Estas acciones se ofrecen a través de seis clínicas de atención general y tres especializadas en áreas como odontopediatría, ortodoncia y endodoncia, con el objetivo de ampliar el acceso a la atención y fomentar la prevención.
Finalmente, la especialista reiteró un mensaje clave: cuidar la salud bucodental no debe verse como un lujo ni como una preocupación secundaria, sino como una inversión directa en el bienestar integral. “Si queremos estar sanos, tenemos que empezar por mantener sanos todos los tejidos de la boca”, concluyó.

