En el marco del equinoccio de primavera, la Universidad Autónoma del Estado de México (UAEMéx) refuerza su compromiso con la divulgación científica a través de una serie de actividades académicas y culturales que buscan acercar el conocimiento astronómico a su comunidad. Así lo destacó el presidente de la Asociación Astronómica del Valle de Toluca y académico universitario, Selín Alejandro González Palomino, quien subrayó la importancia de comprender los fenómenos naturales desde una perspectiva integral.

El equinoccio de primavera, ocurrido este 20 de marzo a las 8:46 horas, es un evento astronómico clave que marca un punto de equilibrio: ambos hemisferios del planeta reciben prácticamente la misma cantidad de luz solar, lo que provoca que el día y la noche tengan una duración similar. Este fenómeno no solo señala el inicio de la primavera en el hemisferio norte, sino también el comienzo del otoño en el hemisferio sur, resultado de la inclinación de 23.5 grados del eje terrestre y el movimiento de traslación de la Tierra alrededor del Sol.

Para González Palomino, este tipo de acontecimientos va más allá de la simple observación astronómica. “El equinoccio nos permite comprender en qué punto del movimiento de traslación se encuentra nuestro planeta y cómo este proceso influye en la vida cotidiana y en los cambios del entorno natural”, explicó. Bajo esta premisa, la UAEMéx ha desarrollado diversas iniciativas que buscan transformar el conocimiento científico en una experiencia accesible y significativa.

Entre las actividades organizadas destacan jornadas de observación solar, conferencias especializadas, charlas de divulgación y eventos de observación astronómica, los cuales se han llevado a cabo tanto en espacios emblemáticos como la Biblioteca Central, como en planteles de nivel medio superior y superior. Estas acciones no solo promueven la participación estudiantil, sino que también fortalecen el vínculo entre la comunidad académica y la ciencia.

Uno de los aspectos más relevantes de estas iniciativas es el enfoque experiencial. De acuerdo con el especialista, cuando los estudiantes tienen la oportunidad de observar directamente fenómenos como el equinoccio, el aprendizaje deja de ser abstracto. “El conocimiento deja de ser teórico y se convierte en una experiencia significativa que fortalece la formación integral”, señaló.

Asimismo, la incorporación de herramientas tecnológicas y plataformas digitales ha permitido ampliar el alcance de estas actividades, facilitando la participación de un público más amplio. Sin embargo, González Palomino enfatizó que estos recursos no sustituyen el valor del contacto directo con la experiencia científica, sino que lo complementan.

Más allá del ámbito académico, el equinoccio de primavera también representa una oportunidad para integrar la ciencia con la cultura. En distintas regiones, este fenómeno está ligado a tradiciones y rituales que celebran el cambio de estación. En este sentido, la UAEMéx apuesta por una divulgación que reconozca estas expresiones culturales, promoviendo una educación más humanista que articule conocimiento científico y contexto social.

“El papel de las instituciones educativas es fundamental para generar espacios de reflexión que permitan comprender los procesos naturales sin perder de vista su dimensión cultural”, apuntó el académico. Esta visión busca formar ciudadanos más informados, críticos y conscientes de su entorno.

Finalmente, el especialista destacó que el estudio de los fenómenos astronómicos también tiene implicaciones en la conciencia ambiental. Comprender los ciclos naturales del planeta permite dimensionar problemáticas actuales como las sequías, los incendios forestales y la contaminación atmosférica. En este sentido, la divulgación científica se convierte en una herramienta clave para fomentar la responsabilidad social.

“La ciencia debe formar parte de la vida cotidiana; cuando se vincula con la cultura y la educación, contribuye a generar una ciudadanía más informada y consciente”, concluyó González Palomino, reafirmando el papel de la UAEMéx como un actor clave en la construcción de una sociedad que valore el conocimiento y actúe en favor de su entorno.