El dirigente nacional del PRI, Alejandro Moreno Cárdenas, lanzó un mensaje frontal y sin matices contra el productor y comunicador Epigmenio Ibarra, a quien acusó de actuar como “vocero institucionalizado” del gobierno de Morena y de encubrir, con su discurso, el avance del crimen organizado en el país. A través de su cuenta en X, el también senador arremetió contra lo que calificó como una estrategia fallida de seguridad impulsada desde la llegada de Andrés Manuel López Obrador al poder, señalando que ha derivado en el fortalecimiento de los grupos delictivos y en un clima de violencia que, afirmó, mantiene a México “bañado en sangre”.
En un tono abiertamente confrontativo, Moreno Cárdenas rechazó las acusaciones de “traición” que, según dijo, se utilizan para desviar la atención del deterioro en materia de seguridad. Aseguró que la exigencia real de la oposición no pasa por intervenciones extranjeras, sino por poner fin a la inacción gubernamental frente a territorios que —acusó— están bajo control del crimen organizado. En ese contexto, sostuvo que el discurso oficialista busca minimizar una crisis que, afirmó, se refleja diariamente en asesinatos, secuestros y el miedo generalizado de la población.
El líder priista fue más allá al calificar al actual gobierno como un “régimen narcopolítico”, al que responsabilizó de haber entregado, por omisión o incapacidad, amplias zonas del país a los grupos criminales. Criticó que mientras desde el poder se insiste en la defensa de la soberanía, en los hechos —dijo— los ciudadanos la pierden frente a la violencia en sus propios municipios. Bajo esa lógica, acusó una contradicción entre el discurso oficial y la realidad que enfrentan millones de mexicanos.
En su posicionamiento, también defendió la necesidad de mantener coordinación con Estados Unidos en materia de seguridad, al señalar que se trata de una relación estratégica con el principal socio comercial de México. Afirmó que esta cooperación responde a una lógica de protección ciudadana y no a una cesión de soberanía, como —acusó— pretende hacer ver el discurso oficialista.
Finalmente, Moreno Cárdenas reivindicó el papel histórico del PRI como defensor de las instituciones y la seguridad nacional, reconociendo errores, pero marcando distancia con lo que considera una política de “complacencia” hacia el crimen. Con un cierre contundente, advirtió que el país enfrenta una crisis provocada por decisiones del actual gobierno y aseguró que su partido está dispuesto a confrontarla “con carácter, estrategia y valor”.

