El PRI en el Estado de México comenzó a mover sus piezas en uno de los territorios más decisivos del país. En Ecatepec, considerado la “joya de la corona” electoral por su peso demográfico y político, el partido formalizó una nueva etapa de reorganización interna que apunta directamente a la disputa de 2027. Bajo el liderazgo de Cristina Ruiz Sandoval, la dirigencia estatal tomó protesta a una estructura municipal que, aseguran, no sólo conoce el territorio, sino que está diseñada para recuperar presencia, operación política y cercanía con la ciudadanía.

La renovación del Comité Municipal no fue presentada como un simple relevo, sino como un viraje estratégico frente al desgaste político que reconocen existe en las calles. Con la designación de Jorge Hernández como presidente y Carmen de León al frente de la Secretaría General, el tricolor apuesta por perfiles con arraigo territorial y capacidad operativa, en un municipio clave donde históricamente se definen tendencias electorales a nivel estatal y nacional.

Desde la dirigencia priista se dejó claro que no se trata de reconstruir desde cero, sino de retomar las prácticas que en su momento le dieron resultados al partido: presencia permanente en colonias, gestión directa de demandas ciudadanas y una estructura cercana a la gente. En el fondo, el mensaje es político y estratégico: el PRI busca reconectar con su base social en uno de los bastiones más complejos del país, donde el hartazgo ciudadano también abre una ventana de oportunidad para la oposición.

La narrativa interna del partido apunta a capitalizar ese desgaste externo, pero también a reivindicar a su militancia más leal. “Este partido se sostiene con quienes se quedaron cuando era más fácil irse”, es la línea que acompaña esta nueva etapa, en un intento por cohesionar a la estructura y enviar una señal de fortaleza hacia afuera. En ese contexto, la reorganización en Ecatepec no es un movimiento aislado, sino parte de una estrategia mayor para reposicionar al PRI en el Estado de México de cara al próximo ciclo electoral.

Con esta jugada, el tricolor comienza a delinear una ofensiva territorial en el municipio más poblado del país, donde cada estructura, cada sección y cada liderazgo cuentan. Ecatepec no sólo representa un reto, sino la posibilidad real de inclinar la balanza en 2027. Y en el PRI, al menos en el discurso y en la operación que ya arranca, hay una convicción clara: recuperar ese territorio puede significar recuperar el poder.