La igualdad sustantiva no es una aspiración abstracta ni un discurso institucional más: es un compromiso ineludible del sector público para construir entornos de inclusión, participación y bienestar. Así lo afirmó la rectora de la Universidad Autónoma del Estado de México (UAEMéx), Martha Patricia Zarza Delgado, al encabezar un encuentro académico que puso en el centro del debate la importancia de las estadísticas con perspectiva de género como herramienta clave para reducir las desigualdades estructurales en el país.

En el marco de la conferencia magistral “Estadísticas de género”, impartida en el emblemático Patio del Centenario del Edificio de Rectoría, la rectora destacó que la presencia de mujeres en espacios de toma de decisiones ya no es una excepción, sino parte de un proceso irreversible. Subrayó que los liderazgos femeninos actuales reflejan una transformación profunda en la vida pública nacional, al tiempo que contribuyen a impulsar políticas más incluyentes y equitativas.

Acompañada por la presidenta de la Junta de Gobierno del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), Graciela Márquez Colín, y la consejera presidenta del Instituto Electoral del Estado de México, Amalia Pulido Gómez, Zarza Delgado enfatizó que el avance de las mujeres en la vida política y administrativa del país es evidencia de su impacto positivo en la implementación de estrategias orientadas a fortalecer la igualdad de género.

Durante el evento también se formalizó un convenio de colaboración entre la UAEMéx y el Instituto Electoral del Estado de México (IEEM), lo que refuerza el compromiso institucional de ambas instancias con la promoción de la participación ciudadana informada y con perspectiva de género. En este contexto, la rectora reconoció el papel del INEGI como una institución pionera en la generación de datos desagregados, fundamentales para visibilizar las desigualdades y dar seguimiento a las políticas públicas diseñadas para combatirlas.

Uno de los puntos más relevantes del encuentro fue la advertencia sobre la brecha en la generación de datos de género. Zarza Delgado señaló que esta carencia no solo limita el diseño de políticas públicas eficaces, sino que tiene un impacto directo en la vida cotidiana de las mujeres. Por ello, convocó a la comunidad universitaria a integrarse activamente en la llamada Transformación Universitaria, exigiendo estadísticas más incluyentes y utilizando la información disponible para impulsar investigaciones que coloquen la igualdad en el centro de la agenda académica.

“Es mi convicción abrir caminos para que las mujeres universitarias no tengan que esperar más administraciones para revertir las estadísticas que evidencian desigualdad de género en nuestra institución”, afirmó. Añadió que la universidad debe consolidarse como un espacio de debate informado, diálogo respetuoso y generación de soluciones con enfoque humanista.

Por su parte, Graciela Márquez Colín ofreció un panorama detallado sobre los avances y desafíos en materia de estadísticas de género en México. Explicó que el INEGI ha logrado transversalizar la perspectiva de género en sus metodologías, lo que ha permitido visibilizar las brechas persistentes entre mujeres y hombres.

Los datos expuestos revelan una realidad contundente: aunque las mujeres representan el 51.2% de la población nacional, su participación en la fuerza laboral es considerablemente menor. Mientras cerca del 75% de los hombres forman parte de actividades económicas, solo el 45% de las mujeres lo hace, lo que posiciona a México entre los países con menor participación femenina en el mercado laboral en América Latina.

Asimismo, se destacó que las mujeres se concentran principalmente en sectores como servicios sociales, comercio, alojamiento y restaurantes, actividades caracterizadas por bajos niveles de productividad y salarios reducidos. A esto se suma el peso del trabajo no remunerado: casi la mitad de la población no económicamente activa está compuesta por mujeres dedicadas a labores domésticas y de cuidado, una carga que incluye la atención de infancias, personas adultas mayores e incluso de sus propias parejas.

Márquez Colín también abordó la dimensión de la violencia de género, señalando que las mujeres enfrentan con mayor frecuencia delitos que afectan su integridad personal, como agresiones sexuales, amenazas y lesiones, en contraste con los hombres, quienes son más propensos a ser víctimas de delitos patrimoniales.

Finalmente, destacó que si bien el Estado de México presenta brechas de género menores en comparación con el promedio nacional, esto no debe traducirse en complacencia. Por el contrario, insistió en la necesidad de continuar trabajando para mejorar las condiciones de vida de las mujeres, haciendo uso de la información estadística disponible como una herramienta fundamental para la reflexión y la acción.