En los pasillos de la Universidad Autónoma del Estado de México (UAEMéx), donde convergen la formación académica y el desarrollo personal, surgen historias que encarnan el verdadero sentido de la vida universitaria. Una de ellas es la de Fátima Castillo Sánchez, estudiante de octavo semestre de la Facultad de Derecho, quien ha hecho de la lucha universitaria no solo un deporte, sino un proyecto de vida basado en la disciplina, la constancia y el equilibrio.

Desde temprana edad, Fátima encontró en el deporte un camino de crecimiento. A los cinco años inició una trayectoria que, con el paso del tiempo, se convertiría en una herramienta clave para su desarrollo físico, mental y emocional. “Entré al mundo del deporte desde muy pequeña… la pasión por él es una sensación que me motiva, me hace esforzarme y querer ser mejor”, relató, dejando entrever que su vocación no surgió de la casualidad, sino de una conexión profunda con la actividad física.

Antes de consolidarse en la lucha universitaria, exploró disciplinas como el voleibol de sala y de playa. Estas experiencias, aunque distintas en dinámica y exigencia, le permitieron construir una base sólida en resistencia, coordinación y trabajo en equipo. Sin embargo, fue en la lucha donde encontró un desafío integral que la impulsó a ir más allá de sus propios límites. “Puedes llegar a un nivel físico y mental mucho mayor… llevar tu cuerpo y tu mente a un lugar que no conocías de ti”, expresó.

Su integración al equipo representativo de la UAEMéx marcó un punto de inflexión. En una disciplina que suele considerarse individual, Fátima descubrió el valor del respaldo colectivo. La motivación que surge del compañerismo y la identidad compartida ha sido, según sus palabras, un factor determinante en su desempeño. “Tener un buen equipo te motiva, te impulsa y te ayuda a romper tus propios límites”, afirmó, destacando que el sentido de pertenencia fortalece tanto el rendimiento deportivo como el compromiso personal.

La práctica constante de la lucha ha moldeado en ella valores fundamentales que trascienden el ámbito deportivo. La disciplina, la voluntad y la constancia se han convertido en pilares de su vida cotidiana. Enfrentar el cansancio, superar obstáculos y mantenerse firme ante la adversidad son aprendizajes que ahora aplica también en su formación como futura profesional del Derecho. “Muchas veces te cansas, pero es la voluntad la que te hace seguir adelante”, señaló.

Uno de los momentos más significativos de su trayectoria llegó con su participación en los Campeonatos de la Asociación Nacional de Universidades e Instituciones de Educación Superior (ANUIES), donde representó por primera vez a su universidad en una competencia oficial. Este logro no solo simbolizó un avance en su carrera deportiva, sino que fortaleció su sentido de identidad universitaria y su compromiso con la institución que representa.

El equilibrio entre el deporte de alto rendimiento y la exigencia académica no ha sido tarea sencilla, pero Fátima lo considera esencial para su desarrollo integral. En su visión, ambas dimensiones se complementan: mientras el deporte aporta valores y herramientas para la vida, la educación académica brinda la base para ejercer una profesión con responsabilidad y ética. “El deporte nos da herramientas y valores, y la escuela nos da el pilar para desarrollarnos como profesionistas”, puntualizó.

Portar los colores verde y oro de la UAEMéx es, para ella, un honor que conlleva responsabilidad. Representar a su universidad en cada competencia es una fuente de orgullo que refuerza su compromiso de dar lo mejor de sí dentro y fuera del tatami. “Es una satisfacción muy grande representar a la universidad”, expresó.