Una nueva denuncia interna exhibe el desorden administrativo y la posible vulneración de derechos laborales dentro del Fonatur, luego de que empleados fueran notificados de que no existen contratos vigentes para personal de apoyo, lo que implica que no recibirán el pago correspondiente a la primera quincena de abril, sin claridad sobre cuándo se regularizará la situación.
De acuerdo con la denuncia, la institución argumenta que el problema deriva de que la Secretaría de Hacienda y Crédito Público no ha liberado el presupuesto necesario, dejando en un limbo administrativo a decenas de trabajadores que, pese a desempeñar funciones sustantivas, hoy no cuentan con certeza jurídica ni salarial.
La situación escala a un terreno más delicado: directivos del propio organismo han sugerido que el personal puede optar por no presentarse a laborar hasta que se resuelva el conflicto, pero al mismo tiempo han lanzado un mensaje que trabajadores califican como presión indebida, al advertir que “ahí se verá quién tiene la camiseta puesta”, insinuando que quienes continúen trabajando sin contrato ni pago serán mejor considerados.
Este tipo de prácticas podrían configurar violaciones a la legislación laboral vigente, al colocar a los empleados en una disyuntiva entre trabajar sin garantías o perder su fuente de ingreso, bajo un esquema de presión institucional.
Los antecedentes del organismo no son menores. Auditorías y revisiones oficiales han documentado irregularidades financieras significativas en la gestión de recursos de Fonatur, particularmente en proyectos de gran escala como el Tren Maya, donde la Auditoría Superior de la Federación detectó inconsistencias por más de mil 300 millones de pesos en contratos y ejecución de obra. Asimismo, el organismo ha estado envuelto en cuestionamientos por asignaciones contractuales y presuntos conflictos administrativos en distintos momentos.
A lo largo de los años, también se han señalado problemas estructurales en su operación, incluyendo crisis financieras que llevaron incluso a ofrecer activos como terrenos para cubrir adeudos, lo que evidencia una constante fragilidad en su manejo presupuestal.
El caso actual vuelve a poner bajo la lupa a Fonatur, no sólo por su manejo financiero, sino por el trato a su personal, en un contexto donde la falta de previsión presupuestaria termina trasladando el costo directamente a los trabajadores, quienes hoy enfrentan incertidumbre laboral, ausencia de ingresos y presiones internas para sostener la operación institucional sin respaldo legal ni económico.

