En un contexto marcado por la creciente urgencia de atender la crisis ambiental global, la incorporación de nuevas voces académicas a espacios de reflexión y acción resulta fundamental. En este escenario, el ingreso de Gustavo Antonio Segura Lazcano, investigador del Centro de Investigación Multidisciplinaria en Educación (CIME) de la Universidad Autónoma del Estado de México, como miembro numerario de la Academia Nacional de Educación Ambiental, representa no solo un reconocimiento a su trayectoria, sino también una oportunidad para fortalecer el debate y la acción en torno a la educación ambiental en el país.

Fundada en el año 2000, la ANEA se ha consolidado como una de las principales organizaciones dedicadas a promover la educación ambiental en México. Conformada por cerca de 80 especialistas provenientes de diversas disciplinas, esta academia impulsa proyectos de investigación, formación y vinculación social enfocados en la construcción de una conciencia ecológica colectiva. El ingreso a esta institución no es automático: implica un riguroso proceso de selección basado en la producción académica, como publicaciones en artículos y libros especializados, así como la evaluación por parte de un cuerpo colegiado.

En este sentido, Segura Lazcano destacó que su integración a la ANEA fue resultado de un proceso competitivo en el que, durante este año, solo cuatro personas lograron ser seleccionadas. Este hecho subraya la relevancia de su trayectoria en el ámbito socioambiental, particularmente en una etapa donde la educación ambiental cobra una importancia estratégica para el desarrollo sostenible.

Con formación inicial en arquitectura, el académico ha desarrollado una carrera docente en las facultades de Arquitectura y Diseño, así como en la de Planeación Urbana y Regional de la UAEMéx. Su perfil interdisciplinario le ha permitido abordar los problemas ambientales desde una perspectiva integral, en la que convergen el diseño urbano, la planificación territorial y la educación. Desde 2020, su línea de investigación ha dado un giro significativo hacia la educación ambiental, motivado tanto por el contexto de la pandemia de COVID-19 como por la creciente preocupación ante los efectos de la crisis ecológica global.

Para Segura Lazcano, su ingreso a la ANEA no representa únicamente un logro personal, sino una responsabilidad académica de alcance nacional. En sus propias palabras, formar parte de esta organización implica contribuir activamente al fortalecimiento de proyectos de investigación y programas educativos que incidan en la transformación de la relación entre la sociedad y el medio ambiente.

El académico advirtió que, pese a los esfuerzos realizados en México en materia de educación ambiental, aún persisten importantes desafíos estructurales. Entre ellos, destacó la ausencia de un proceso integral de “ecologización” del sistema educativo. Según explicó, muchas de las iniciativas existentes dependen de voluntades individuales y no de políticas públicas consolidadas que garanticen su continuidad y alcance.

Esta situación, señaló, limita el impacto de los programas educativos y dificulta la formación de ciudadanos plenamente conscientes de su entorno. Por ello, consideró indispensable que la educación ambiental sea incorporada de manera transversal en todos los niveles educativos, desde la educación básica hasta la superior.

En este marco, la participación de Segura Lazcano en la ANEA adquiere una dimensión estratégica. Su labor no solo se orientará al desarrollo de nuevas investigaciones, sino también a la colaboración en proyectos de alcance nacional que promuevan la educación ambiental como un eje central del desarrollo social. Asimismo, buscará incidir en su institución de origen, la UAEMéx, así como en la región, mediante la generación de iniciativas que fomenten una mayor conciencia ecológica.

Finalmente, el académico hizo un llamado a repensar el papel de la educación en la construcción de un futuro sostenible. Subrayó que no basta con implementar acciones aisladas, sino que es necesario integrar una reflexión ambiental en todas las disciplinas. De lo contrario, advirtió, se corre el riesgo de formar profesionistas que, lejos de contribuir a la solución de los problemas ambientales, terminen profundizando el deterioro del entorno.

“El compromiso es con la sociedad y con el futuro”, enfatizó Segura Lazcano, al tiempo que reiteró su intención de trabajar desde la ANEA para impulsar cambios significativos en la forma en que se concibe y se practica la educación ambiental en México. En un momento histórico en el que los desafíos ecológicos son cada vez más complejos, su incorporación a este organismo representa una señal alentadora de que el ámbito académico continúa asumiendo un papel activo en la búsqueda de soluciones sostenibles.