El senador por Nuevo León, Waldo Fernández, fijó una postura firme frente a las presiones de legisladores estadounidenses que buscan impulsar acciones contra empresas del sector de maquinaria agrícola y de construcción con operaciones en México, advirtiendo que este tipo de medidas no solo son equivocadas, sino que ponen en riesgo la estabilidad económica de toda la región de Norteamérica.

Ante los señalamientos de los senadores Tammy Baldwin y Bernie Moreno, el legislador mexicano rechazó cualquier intento de castigar la integración productiva entre México, Estados Unidos y Canadá, al considerar que este tipo de presiones responden a intereses políticos de corto plazo que ignoran la complejidad y los beneficios de las cadenas de valor compartidas.

En su calidad de presidente de la Comisión de Seguimiento a la Revisión e Implementación del T-MEC en el Senado de la República, Fernández subrayó que el tratado comercial no fue diseñado para fomentar competencias desleales entre socios, sino para consolidar a Norteamérica como un bloque económico fuerte frente a los desafíos globales. En ese sentido, advirtió que debilitar este acuerdo mediante decisiones unilaterales o proteccionistas sería un error estratégico de alto costo.

El senador enfatizó que presentar a México como una amenaza para el empleo en Estados Unidos distorsiona la realidad de una industria profundamente integrada, en la que los procesos productivos se distribuyen entre los tres países, permitiendo mantener la competitividad frente a economías emergentes de otras regiones del mundo.

“El T-MEC no es una competencia destructiva, es una herramienta para proteger el empleo, atraer inversión y dar certidumbre”, sostuvo, al recalcar que romper esta lógica implicaría afectar directamente a trabajadores, empresas y consumidores en los tres países.

Asimismo, alertó que cualquier medida dirigida contra empresas con presencia en México tendría efectos inmediatos en sectores estratégicos como la agricultura, la construcción y la infraestructura, elevando costos y generando incertidumbre jurídica que podría frenar inversiones clave para el desarrollo regional.

Fernández insistió en que la responsabilidad de los legisladores de América del Norte debe centrarse en fortalecer la alianza económica, no en fragmentarla. A su juicio, ceder ante presiones proteccionistas comprometería una relación que ha sido fundamental para la generación de empleos, el crecimiento económico y la estabilidad comercial en la región.

Finalmente, el senador reiteró que México debe mantener una defensa firme del T-MEC como instrumento estratégico, subrayando que la integración productiva no solo beneficia a un país, sino que es el motor que sostiene la competitividad de toda Norteamérica frente al resto del mundo.