En medio de una creciente crisis hídrica que afecta a distintas regiones del país, especialistas advierten sobre un problema que, aunque visible, sigue siendo subestimado: el deterioro de los ríos. La contaminación de estos cuerpos de agua no solo representa un daño ambiental, sino también un riesgo directo para el abastecimiento de agua potable de millones de personas.
La profesora e investigadora Verónica Martínez Miranda, del Instituto Interamericano de Tecnología y Ciencias del Agua de la Universidad Autónoma del Estado de México, ha alertado sobre la gravedad de esta situación, subrayando que proteger los ríos es fundamental para mantener el equilibrio ambiental y garantizar el acceso al agua en el presente y el futuro.
Uno de los principales problemas que enfrentan los ríos en México, particularmente en el Estado de México, es la descarga de aguas residuales sin el tratamiento adecuado. De acuerdo con Martínez Miranda, muchas de estas descargas —provenientes tanto de municipios como de hogares— llegan directamente a los ríos, transformándolos en auténticos colectores de desechos.
Esta situación refleja una falla estructural en los sistemas de saneamiento. Aunque existen plantas de tratamiento, la investigadora señala que, en muchos casos, se emplean métodos convencionales que no eliminan por completo contaminantes peligrosos. Como resultado, el agua que regresa a los ríos sigue siendo de baja calidad, afectando tanto a los ecosistemas acuáticos como a las comunidades que dependen de estas fuentes.
El deterioro de los ríos tiene consecuencias profundas. La contaminación afecta la biodiversidad, altera los ciclos naturales y reduce la capacidad de los ecosistemas para regenerarse. Sin embargo, el problema va más allá del ámbito ambiental.
Martínez Miranda enfatiza que el agua que fluye por ríos, lagos y arroyos no desaparece: una parte importante se infiltra en el subsuelo, alimentando los acuíferos que abastecen a la población. Esto significa que la contaminación superficial eventualmente puede llegar al agua que consumen las personas.
“En el momento en que reconozcamos que del agua superficial que se infiltra depende nuestro abastecimiento, tendremos el cuidado necesario para mantener limpios estos espacios”, advirtió la especialista.
Frente a este panorama, el trabajo científico cobra una relevancia crucial. En el Instituto Interamericano de Tecnología y Ciencias del Agua, se desarrollan diversos proyectos enfocados en mejorar el tratamiento de aguas residuales y en encontrar alternativas innovadoras para eliminar compuestos tóxicos persistentes.
Estos contaminantes, muchas veces invisibles, provienen de productos de uso cotidiano como detergentes, medicamentos o químicos industriales, y representan un desafío tecnológico importante, ya que no son eliminados fácilmente por los métodos tradicionales.
Las investigaciones buscan no solo mitigar el daño actual, sino también sentar las bases para un manejo más sostenible del agua en el futuro.
A pesar de los avances científicos, Martínez Miranda subraya que la solución no depende únicamente de las instituciones o de la tecnología. El cuidado del agua también es una responsabilidad individual y colectiva.
Cada acción cotidiana —desde el uso de productos de limpieza hasta la forma en que se desechan residuos— tiene un impacto en la calidad del agua. Por ello, la investigadora hace un llamado a la conciencia social: optar por alternativas más amigables con el medio ambiente y adoptar hábitos de consumo responsables puede marcar una diferencia significativa.
La situación de los ríos en México exige atención inmediata. Más allá de ser paisajes naturales, estos cuerpos de agua son piezas clave en el sistema que sostiene la vida y el desarrollo humano.
Ignorar su deterioro implica comprometer el acceso al agua para las generaciones futuras. En cambio, reconocer su importancia y actuar en consecuencia abre la puerta a un modelo más sostenible, en el que el equilibrio entre sociedad y naturaleza sea una prioridad.
Como advierte Martínez Miranda, el agua que hoy se contamina es la misma que mañana podría faltar. La decisión de protegerla, sin embargo, aún está en manos de todos.

