Francisco Reséndiz

Tres hombres -marcados por la violencia en la protesta social que los ha puesto en la mira de las más altas esferas de inteligencia del país- han utilizado la movilización campesina como herramienta de chantaje y presión política para crear plataformas personales de posicionamiento político con miras a allanar su camino al Congreso de la Unión.

La estrategia que han desplegado Eraclio “Yako” Rodríguez Gómez, Baltazar Valdez Armentia y David Estévez Gamboa no deja margen para la ingenuidad: Es la antesala de una candidatura a diputado federal. Usan la presión política, sostenida con amagos, bloqueos y cierres de las principales vías de acceso a la CDMX y de carreteras y autopistas estratégicas capaces de paralizar al país.

Desde el Frente Nacional para el Rescate del Campo Mexicano (FNRCM), el Movimiento Agrícola Campesino (MAC) y la Asociación Nacional de Transportistas de México (ANTAC), han explotado la protesta social con un propósito que trasciende lo legítimo.

Cuando los bloqueos afectan cadenas de suministro, corredores logísticos y la movilidad nacional, dejan de ser expresión social para convertirse en un mecanismo de presión directa sobre el Estado mexicano. La movilización no es el fin: es el medio para mantenerse vigentes en la conversación pública y buscar llegar a San Lázaro en 2027.

En esa lógica, han logrado colocar al gobierno contra las cuerdas: ceder ante la presión o confrontarla con el riesgo de escalar el conflicto. Es ahí donde radica su poder. No en la representación, sino en la capacidad de generar crisis que incluso hunden a millones de ciudadanos en la incertidumbre para transitar libres por el país.

Y detrás de esa dinámica hay perfiles que revelan el patrón. De acuerdo con documentos oficiales a los que tuvo acceso este columnista:

Eraclio “Yako” Rodríguez Gómez es el eje articulador de las tres organizaciones. Desde la dirigencia del FNRCM y del MAC ha sostenido una línea de presión directa mediante la amenaza y ejecución de bloqueos carreteros que impactan cadenas de suministro y tránsito en distintas entidades.

Exlíder de El Barzón en Chihuahua, ha confrontado a la familia LeBarón por el agua. Su capacidad real de movilización es cuestionable: en noviembre de 2025 su presencia se diluyó entre agrupaciones opositoras a la reforma en materia de aguas nacionales.

Proviene de la radicalización del PRT en los 80, de acuerdo con información de Gobernación llegó a San Lázaro en 2018 como diputado por Morena, pero renunció en 2020 y se fue al PT; su desempeño legislativo fue gris: cuatro iniciativas, todas desechadas, y 9 intervenciones desde tribuna.

Hoy mantiene diálogo con la dirigencia petista, cobijado en una supuesta lucha “histórica”, mientras busca una curul plurinominal en 2027. Su arma es la presión política y el chantaje.

Baltazar Valdez Armentia opera en la misma lógica. Pasante de Biología, presidente de Campesinos Unidos de Sinaloa y vocero de facto del FNRCM junto a “Yako”, es el arquitecto de las alianzas con el MAC y la ANTAC.

Su discurso, más moderado en apariencia, no lo es en intención: construir posicionamiento político a partir de la presión organizada bajo la bandera de los precios de garantía, alineando a productores del noroeste hacia acciones de fuerza.
Fue candidato a diputado local por el PAN en Ahome (2015-2016), sin éxito. En mayo de 2024 fue detenido por la FGR por sabotaje y delitos contra la economía nacional derivados de bloqueos y tomas de casetas. La ruta no cambió: visibilidad con destino en San Lázaro.

David Estévez Gamboa completa el triángulo. Dirigente de la ANTAC, presume una estructura nacional que en los hechos se limita a Veracruz y parte de Puebla. Desde ahí ha ejecutado bloqueos con impactos directos en logística, corredores y tránsito. Su objetivo es explícito: reconocimiento como interlocutor político.

Ha manifestado interés en una candidatura y ha buscado acercamientos con PAN y MC para una diputación plurinominal. Desde finales de 2025 mantiene una alianza “táctica y operativa” con Yako. En 2023 respaldó al precandidato priista a la gubernatura de Veracruz, José Francisco Yunes.

Su historial arrastra antecedentes: en 2007 la SCT lo denunció ante la FGR por ataques a vías federales de comunicación, y en 2009 su hijo fue por el Ejército detenido por cohecho en Veracruz. Él atribuyó ese hecho a represalias por su activismo.
El patrón es evidente: presión, visibilidad, aspiración. La protesta convertida en herramienta política con un objetivo: llegar a San Lázaro en 2027… secuestrando a los ciudadanos.

RADAR

Mientras algunos políticos que visitan Palacio Nacional optan por la discreción o salen con gesto contenido, hay quien parece moverse con naturalidad en ese terreno. Es el caso de la alcaldesa de Iztapalapa, Aleida Alavez Ruiz.

Nos comentan que cada vez es más frecuente verla sonriente, con paso firme, en los pasillos del corazón del poder. Su cercanía con la presidenta Claudia Sheinbaum no pasa desapercibida y ha detonado versiones sobre posibles responsabilidades de mayor calado.

En política, las señales rara vez son inocentes.
¿Está Aleida en ruta a algo más grande? Las sonrisas —vale decirlo— casi nunca son casualidad.