La Cámara de Senadores aprobó, en lo general y en lo particular, una reforma a la Ley Federal del Trabajo para reducir la jornada ordinaria de trabajo a 40 horas a la semana y regular las horas laborales extraordinarias.

El proyecto, que fue remitido a la Cámara de Diputados, recibió una votación en lo general de 104 votos a favor por unanimidad; mientras que en lo particular fue avalado por 87 votos a favor y 18 en contra.

La modificación al artículo 58 de la Ley Federal del Trabajo, precisa que la jornada laboral podrá ser distribuida de común acuerdo por las personas empleadoras y trabajadoras, mientras que en el artículo 59 se establece que la jornada laboral ordinaria de trabajo será de 40 horas semanales.

En el artículo 66, se establece que, en caso de prolongarse la jornada de trabajo por circunstancias extraordinarias, se abonará como salario por este tiempo un cien por ciento más de lo fijado para las horas ordinarias.

En ese mismo apartado se estipula que el trabajo extraordinario no excederá de 12 horas en una semana, las cuales podrán distribuirse en hasta cuatro horas diarias, en un máximo de cuatro días en ese período.

Además, la suma de las jornadas ordinaria y extraordinaria, en ningún caso podrá ser mayor a 12 horas diarias, se precisa en el artículo 68, mientras que en el 69 se fija la obligación de otorgar al trabajador por lo menos un día de descanso, con goce de salario, por cada seis días de trabajo.

De acuerdo con el dictamen, en el artículo 132 de la Ley Federal del Trabajo se establece la obligación de las personas empleadoras de implementar un registro electrónico de la jornada laboral de cada persona trabajadora, y en el 994 se fija una multa de 250 a 5000 Unidades de Medida y Actualización, a quienes incumplan con ello.

La disposición transitoria del proyecto estipula que la reducción de la jornada laboral de 40 horas, y la duración de la jornada extraordinaria a la que se refiere esta reforma, se alcanzará de manera gradual de 2026 a 2030, a partir del 1 de enero del año que corresponda:  48 horas en 2026, 46 en 2027, 44 en 2028, 42 en 2029 y 40 en 2030.

La presidenta de la Comisión del Trabajo y Previsión Social, Geovanna Bañuelos de la Torre aseguró que trabajar menos horas en mejores condiciones produce más y mejor, pues una sociedad con tiempo genera un tejido social saludable y fuerte, además, se genera un impacto económico positivo, por ello, alcanzar la jornada laboral de 40 horas en México impactará en una primera etapa a más de 13 millones de personas.

El verdadero desarrollo no se mide en horas trabajadas, sino en calidad de vida, por eso estas reformas establecen reglas claras para brindar certeza jurídica a las y los trabajadores del país, y así hacer posible la reducción gradual de la jornada laboral sin una disminución de salario ni de prestaciones, puntualizó.

El presidente de la Comisión de Estudios Legislativos Primera, Manuel Huerta Ladrón de Guevara, destacó que el dictamen reconoce que el descanso no es un lujo, una concesión o una pausa improductiva, sino una condición de salud, libertad y de dignidad. Representa un paso firme hacia un modelo laboral justo, equilibrado y humano, “en el que el trabajo sigue siendo motor de desarrollo, pero nunca a costa de la dignidad de las personas”, apuntó.

El tiempo de las personas, aseguró, no puede quedar absorbido por completo por el trabajo, las y los trabajadores no son únicamente fuerza productiva, son madres, padres, hijos, cuidadores, estudiantes, ciudadanos que necesitan tiempo para convivir, dormir y estar con sus familias, concluyó.

Por Morena, la senadora Jesús Lucía Trasviña Waldenrath aclaró que esta reforma respeta plenamente los derechos laborales existentes, pues no afecta salarios, ni elimina prestaciones o altera los derechos ya reconocidos, sino que actualiza el estándar mínimo de protección laboral y lo alinea con los compromisos internacionales y las necesidades actuales del país.

Raymundo Bolaños Azocar, del PAN, manifestó el respaldo de su Grupo Parlamentario a la reforma; sin embargo, advirtió que aún persiste el reclamo de los trabajadores del país de contar con dos días obligatorios de descanso a la semana, además de que la disposición relativa a las horas extraordinarias laborales provocará que los trabajadores ganen menos por más trabajo.

Del PVEM, la senadora Ruth González Silva argumentó que las medidas incorporadas con esta reforma no solamente facilitan el cumplimiento de las reglas en materia laboral, también eliminan espacios de discrecionalidad y permiten que la reducción de la jornada no quede sujeta a interpretaciones, sino a reglas claras y verificables.

Carolina Viggiano Austria, senadora del PRI, consideró que el dictamen es un avance, pero no es lo que el gobierno comprometió, que eran cinco días de trabajo por dos de descanso. “La jornada será de 46 horas, es decir, no habrá descanso garantizado; se pagarán al doble algunas horas extra, pero la realidad es que la jornada no se reducirá”, señaló.

Del PT, la senadora Lizeth Sánchez García aseguró que esta reforma responde a una exigencia de justicia laboral largamente postergada: reducir la jornada laboral para devolver equilibrio a la vida de las y los trabajadores y reconocer que el tiempo, su descanso, la salud y la convivencia familiar tienen mucho valor. “Con esto saldamos una deuda histórica, pero de manera responsable”, añadió.

El senador Clemente Castañeda Hoeflich, de MC, dijo que la reducción de la jornada laboral debe traducirse en mejores condiciones de descanso, salud y equilibrio en la vida personal; no obstante, el proyecto discutido no cumple con el objetivo de forma integral, ni con las demandas de las y los trabajadores, ya que no dice de manera expresa que las personas gocen de dos días de descanso.

La asamblea rechazó cuatro propuestas de modificación presentadas por senadoras y senadores de los Grupos Parlamentarios de Movimiento Ciudadano, PAN y PRI.