Francisco Reséndiz

De cara a las definiciones del oficialismo rumbo a 2027 —cuando estarán en juego más de 10 mil cargos de elección popular, incluidas 17 gubernaturas, la renovación total de la Cámara de Diputados y más de mil diputaciones locales y cientos de alcaldías—, en la Cuarta Transformación comienzan a escucharse tambores de guerra y se perfilan hacia una grave crisis detonada por las disputas internas y la ambición de poder.

Morena y sus aliados empiezan a transitar por una ruta conocida, peligrosa y, sobre todo, documentada en la historia reciente de la izquierda mexicana: la reedición de la guerra de tribus que terminó por devorar al PRD. Las señales están ahí. Crecen, se multiplican, y se normalizan.

Y sí, poco a poco comienzan a reeditar la guerra de tribus que caracterizó al partido que dio origen a la 4T. Las disputas intestinas -que buscaban influencia dentro del perredismo y con ello espacios de poder dentro y fuera del partido- llevaron al aniquilamiento del principal partido de izquierda que había existido en México hasta antes de Morena.

Si bien, aseguran dirigentes consultados por este columnista, se mantiene la disciplina en los grupos más cercanos a la Claudia Shienbaum -el de Marcelo Ebrard, Ricardo Monreal y Adán Augusto López-, hay grupos leales al lopezobradorismo original, gobernadores con agenda propia y estructuras territoriales que no quieren perder influencia, que han empezado a tensar la cuerda.
Las fuentes detallan que los pleitos al interior del morenismo han motivado a sus aliados del PT y PVEM a estar dispuestos a ir a contiendas internas y ser medidos, en encuestas al lado de cuadros morenistas, en busca de las candidaturas a las gubernaturas que se renovarán el próximo año.

Sí, es innegable que hay frentes abiertos al interior de la 4T derivados de diferencias políticas o ideológicas, que son parte de la vida interna de una fuerza política, cada vez es más intensa la lucha, la guerra de grupos de poder, por la definición de candidaturas y espacios de poder… es la misma enfermedad que mató al PRD, insisto.

Nueva Izquierda, Izquierda Democrática Nacional, Foro Nuevo Sol, el Cardenismo, los Cívicos, Democracia Social, Izquierda Renovadora en Movimiento, Unidad y Renovación, Frente Patria Digna, Fuerza Democrática, Izquierda Social, Movimiento por la Democracia, Vanguardia Progresista, Red de Izquierda Revolucionaria.

Mal llamadas tribus, estas corrientes de expresión disputaron posiciones de poder dentro y fuera del PRD -a veces de manera encarnizada- avasallando a sus adversarios al interior del perredismo sin importar que, después, fueran barridos en las contiendas electorales por la misma división que generaban entre las bases.

Era una guerra intestina, entre tribus, donde lo que les importaba era más el control del partido para después tener mayor cantidad de espacios con base en su peso específico interno y ello, por un extraño mecanismo de cuotas, definían el número de candidaturas y el control de carteras y, claro, de presupuesto.

Y la mayoría de los líderes de esas “tribus” y sus integrantes abandonaron el PRD siguiendo a Andrés Manuel López Obrador para conformar la base ideológica y operativa de Morena en todo el país, a donde sumaron a ex priistas, ex panistas, neoliberales y no neoliberales y todos los que sabían que era el espacio para mantener su poder o acceder al poder.

Así pues, cada vez más evidente la división, debilitando la gestión de algunos gobernadores o gobernadoras con agenda propia, como la de Veracruz, Rocío Nahle, que -aunado a su desafortunada gestión- no ha logrado aglutinar a las bases del partido ni ha logrado imponer disciplina, quizá por no ser originaria del estado; o los desatinos de Layda Sansores en Campeche que la llevó a querer meter a la cárcel a sus propios diputados, también tienen al morenismo en la lona.

Y habría que contar los pleitos protagonizados entre cuadros ligados a AMLO en lo que va del año o las tensiones por la definición de candidaturas a gubernaturas en Guerrero, Zacatecas y San Luis Potosí. ¿Y las diferencias con el PT y el PVEM?, cada vez son más claras en el Congreso de la Unión, evidenciadas en la definición de la reforma electoral.

Hay alertas en la 4T, las disputas internas comienzan a crecer y saben que eso los puede aniquilar ante una oposición que se reagrupa… porque es la misma enfermedad que mató al PRD.

RADAR

EL CABALLERO DE LOS MARES. A casi un año del accidente que cobró la vida de dos cadetes en Nueva York, nos comentan que el senador Carlos Lomelí, presidente de la Comisión de Marina del Senado de la República, logró la aprobación unánime del dictamen que autoriza el crucero de instrucción “Pacífico Norte 2026” del Buque Escuela Cuauhtémoc.

Este aval -nos dicen- refleja la capacidad de consenso y gestión del senador Lomelí, cuyo liderazgo impulsa acciones para fortalecer la formación naval y consolidar el papel del Senado en el desarrollo estratégico y educativo del país.

Así, con esta decisión, 332 integrantes de la Armada de México —entre capitanes, oficiales, docentes y guardiamarinas— podrán participar en una misión de formación internacional que fortalecerá sus conocimientos técnicos y su liderazgo en el mar.