El municipio de Toluca dio un paso significativo hacia la autosuficiencia en el abasto de agua potable con la entrega del pozo profundo “Toluca VII”, también conocido como Vicente Guerrero. La obra, encabezada por el alcalde Ricardo Moreno Bastida y acompañada por el secretario general de Gobierno del Estado de México, Horacio Duarte, representa un cambio estructural en la política hídrica local.
Durante la inauguración, el edil subrayó que esta infraestructura forma parte de una estrategia más amplia orientada a reducir la dependencia histórica del Sistema Cutzamala, cuya capacidad de suministro hacia la capital mexiquense ha disminuido de manera alarmante. De acuerdo con cifras proporcionadas por el propio Moreno Bastida, el caudal proveniente de este sistema pasó de 890 a apenas 320 litros por segundo en el presente año, una reducción que ha puesto en evidencia la vulnerabilidad del modelo de abastecimiento tradicional.
Frente a este escenario, la administración municipal optó por una alternativa que durante años permaneció subutilizada: la explotación de fuentes hídricas propias. Para ello, se gestionaron ante la Comisión Nacional del Agua permisos y concesiones que administraciones anteriores no habían aprovechado, marcando así un punto de inflexión en la gestión del recurso.
El pozo “Toluca VII” no solo simboliza una obra de infraestructura, sino también la materialización del Plan Hídrico 2025-2050, un proyecto estratégico diseñado para garantizar el suministro de agua a largo plazo, al tiempo que promueve la sostenibilidad ambiental. Este plan, según destacó Duarte, fue presentado formalmente por el alcalde incluso antes de asumir funciones, lo que evidencia una visión anticipada y estructurada frente a la crisis hídrica.
El funcionario estatal también enfatizó la necesidad de disminuir la sobreexplotación de las principales presas que abastecen al Valle de México, como Villa Victoria, Valle de Bravo y Zitácuaro. Estas fuentes, fundamentales para el Sistema Cutzamala, han sido sometidas a una presión excesiva durante décadas, con impactos negativos tanto en los niveles de almacenamiento como en los ecosistemas forestales circundantes. En este sentido, la estrategia de Toluca de perforar y operar sus propios pozos contribuye no solo a su autonomía, sino también a la preservación ambiental regional.
Por su parte, Moreno Bastida destacó que este tipo de planeación prospectiva es posible gracias a una gestión eficiente de los recursos públicos y al cumplimiento de las obligaciones fiscales por parte de la ciudadanía. “La participación de los contribuyentes es clave para poder invertir en infraestructura que garantice derechos básicos como el acceso al agua”, señaló.
En términos técnicos, el director general del Organismo Agua y Saneamiento, Alberto Valdés, detalló que el nuevo pozo cuenta con una profundidad de 300 metros y una capacidad de extracción de 35 litros por segundo. Este volumen beneficiará directamente a diversas colonias, entre ellas Federal, Vicente Guerrero, Plazas de San Buenaventura y Morelos, mejorando significativamente el suministro en zonas que históricamente han enfrentado problemas de distribución.
Con la puesta en operación de este pozo, Toluca alcanza ya 12 fuentes propias en funcionamiento, de una meta total de 21 contempladas en el plan hídrico. Una vez completado el proyecto, se espera recuperar un caudal de hasta 570 litros por segundo, suficiente para compensar la pérdida del recurso proveniente de fuentes externas.
Este avance cuenta además con el respaldo de los gobiernos estatal y federal, encabezados por Delfina Gómez y Claudia Sheinbaum, respectivamente. La coordinación entre los distintos niveles de gobierno ha sido clave para impulsar la modernización de la infraestructura hídrica en la capital mexiquense.

