Con información de Expansión

La posibilidad de que el gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum impulse la extracción de gas mediante fracking reactivó el debate sobre los costos ambientales y los beneficios económicos de esta técnica en México.

De acuerdo con información publicada por Expansión, la administración federal plantea esta alternativa como una vía para fortalecer la soberanía energética y disminuir la dependencia del gas importado, que actualmente representa cerca del 75% del consumo nacional.

El objetivo gubernamental es aumentar la producción de gas hasta en un 155% al cierre del sexenio, apoyándose en la revisión de nuevas tecnologías de extracción que, según la mandataria, tendrían menores impactos ambientales que el fracking tradicional.

Sheinbaum señaló que durante su campaña se manifestó en contra de esta técnica en su forma convencional, pero abrió la puerta al uso de métodos más avanzados, respaldados por análisis científicos en materia de geología y recursos hídricos.

No obstante, especialistas y organizaciones civiles advierten que el fracking implica riesgos ambientales significativos, debido al uso intensivo de agua y la inyección de químicos en el subsuelo, lo que podría agravar la crisis hídrica y afectar ecosistemas.

En contraste, la Asociación Mexicana de Empresas de Hidrocarburos (AMEXHI) considera que fortalecer la soberanía energética es clave para mejorar la competitividad del país y atraer inversión en un entorno global cada vez más exigente.

El debate refleja la compleja paradoja del sector energético: aumentar la producción nacional de gas para reducir la dependencia externa, sin comprometer los compromisos ambientales ni frenar la transición energética.