Luis SotoPor: Luis Soto

DURANTE LAS PASADAS FIESTAS DECEMBRINAS, Ernesto, “el manso” Cordero, y Javier Lozano, el “Blue clown”, montaron sendas pastorelas para deleitar a todos los espectadores políticos que observan el ridículo que están haciendo los “calderonistas” desde antes de las elecciones presidenciales del 2012.

Cordero, quien fue aspirante a la Presidencia de la República —para quienes lo hayan olvidado—, declaró que en el PAN pululan “los malosos”. No tuvo el valor de decir nombres y apellidos; sólo dijo que son aquellos que han utilizado al blanquiazul para sacar provecho personal y patrimonial.

¿Se habrá referido a la “banda de la Sota, el Caballo y el Rey”, quienes durante los seis años de la administración calderonista solaparon las pillerías, fomentaron la corrupción, e hicieron alguna que otra transa, como la “estafa”, perdón, la “estela de luz”?, preguntan algunos. No, hombre, a esos tres los calificó de personas honorables, incapaces de cometer alguna fechoría; cuasi ejemplares, pues.

Los analistas bisoños le preguntaron al “manso Cordero” si se refería a algunos allegados a Gustavo Madero, conocido en la carpa política como “Tavito el blandito”, a lo que Cordero respondió que cuando se anuncie la convocatoria para renovar la dirigencia nacional del blanquiazul, dirá quiénes y cuántos son los “malosos”.

Mientras esa fecha llega, hay que hacer una larga lista de aquellos funcionarios panistas que trabajaron con Calderón en el sexenio pasado y tratar de recordar de qué tamaño tenían las uñas cuando tomaron posesión de sus cargos, y cuánto les crecieron al final del sexenio. También habría que hacer la “talis” de quienes sacaron provecho personal y político, la cual podría ser encabezada por el mismísimo Cordero junto con Lozano.

Otros sugieren hacer un recuento de frases de personajes panistas que en la debacle política de su partido han dicho cosas horribles, horribles, como las siguientes: “En la crisis del PAN hay de todo, y está contaminada en buena medida por peleas de poder y de dinero que no se habían dado en estas condiciones y en esta magnitud” (Diego Fernández de Cevallos dixit).

Claro que los mismos observadores políticos objetivos e imparciales, exclaman: ¡El burro hablando de orejas! Y con justa razón, pues quién no recuerda las trapacerías del “Jefe Diego” como diputado, senador, candidato presidencial, negociador del PAN con el gobierno para garantizar al PRI en el sexenio 88-94 el apoyo a numerosas iniciativas presidenciales… y no “de gorra”, ¿eh?

En la pastorela del “Blue clown” no se habló de los “malosos”. Lozano se concentró en exaltar la figura de Gustavo Madero, quien gracias al Pacto por México logró salvar el pellejo, pero le dio en la madre al PAN.

“El Pacto desdibujó al PAN pero a Madero le sirvió porque le dio un escaparate; le dio cercanía con el presidente (Peña Nieto), le dio fotografía, y el gobierno aprovechó el aventón que le ofrecían…”, dijo Lozano. Lo peor del asunto es que el Pacto le servirá a Madero para conseguir la reelección como presidente nacional de su partido.

“Lo va a manejar como parte de sus logros; dirá que a través de los acuerdos del Pacto avanzó la agenda del partido, y eso lo estará presumiendo, a pesar de que él encarnó el debilitamiento del PAN como oposición y que el mismo propicia un rompimiento interno”, aseveró Lozano.

¡Te equivocas, papá!, le gritan los analistas. Quien debilitó al PAN fue el “líder”, a quien durante seis años “se le hizo bolas el engrudo”, quien permitió que “se le subieran a las barbas” la señora “Pina” y el señor “Bob mil Usos”. Bueno, también Cordero, Lozano, Luisa María Calderón y otros oscuros personajes contribuyeron al debilitamiento del blanquiazul.

Pero eso que dice Javier Lozano, que el Pacto benefició a Maderito, no es nada nuevo. Desde mediados del año pasado, si no es que antes, los observadores políticos objetivos e imparciales comentaban: “Para Gustavo Madero y Jesús Zambrano el Pacto fue una bendición que los rescató del purgatorio político en que cayeron desde el día que perdieron las elecciones presidenciales del domingo 1 de julio del 2012.

El presidente nacional del PAN que estaba in artículo mortis, resucitó de entre los muertos y podría retener el gobierno panista en las elecciones del 7 de julio del 2013 en Baja California y así llegar al final de su periodo con posibilidades de reelegirse.

Nadie daba cinco centavos por el futuro de Madero después de que la candidata presidencial panista —¿cómo se llamó?— ocupó el tercer lugar en las elecciones, agregaban los observadores. Gracias al Pacto, las cosas han cambiado para Madero, afirmaban en mayo del año pasado, porque podría meter la mano en la elección de su sucesor. Y si el PAN gana en Baja California podría pensar seriamente en ser reelecto, subrayaban.

¡Mejor ponte a estudiar, Javier!, le gritan sus detractores.