viejitos turistasLas danzas de «Los viejitos» y «Los negritos», el Lago de Camécuaro y los centros históricos de Zamora y Jiquilpan fueron el deleite de 300 derechohabientes del ISSSTE, en su mayoría jubilados, que con estos recorridos dejaron atrás sus tradicionales y monótonos fines de semana.

«¿Ya ves? Y tú ni querías venir. Querías quedarte como todos los sábados y domingos esperando a ver si tus hijos llevan a los nietos a comer a la casa, y luego hasta la comida se nos queda y comemos lo mismo toda la semana», dijo María de Jesús a su esposo Jaime, mientras sostenían una breve charla con el reportero.

Los padres de la familia Segura Martínez formaron parte del grupo de 300 visitantes a esta zona de Michoacán que adquirieron un paquete de tres días y dos noches a través de TurISSSTE, que incluyó hotel y desayunos por mil 100 pesos.

Aunque tenían sus dudas de venir por los hechos de violencia registrados en la entidad hace unos meses, María de Jesús y Jaime percibieron una realidad distinta.

Para la salida fueron citados el viernes antes de las 7:00 horas y llegaron con un marcado nerviosismo, pues es el primer recorrido de este tipo que realizan y hace años que no salían de vacaciones.

Tras confirmar su registro, ubicaron el autobús y los asientos en los que les correspondió viajar e hicieron un repaso para ver si no olvidaban traer algo, así como para confirmar si cerraron la llave de gas, si apagaron el calentador y si pusieron doble llave a la puerta de su departamento ubicado en la zona de Zacatenco.

Poco después de las 7:00 horas, los organizadores les pidieron tomar sus lugares porque los autobuses estaban próximos a salir, pero María de Jesús y Jaime, como una decena más de este grupo de turistas, pidieron tiempo «para ir al baño».

En el trayecto de la ciudad de México a Zamora, de aproximadamente siete horas, los viajeros no hicieron mucho caso a una película americana, la primera que se proyectó en las pantallas del autobús.

Pero después no perdieron detalle de cintas de su época, que ya han visto varias veces pero aún así los hacen reír, como las clásicas de Mario Moreno «Cantinflas», «El siete machos» y «El padrecito».

Ya en Zamora, tras instalarse en su respectivo hotel y comer algo, hicieron un primer recorrido por el Centro Histórico, donde en un templete se les preparó la presentación de diversos bailes tradicionales de los Purépechas, y a un costado les ofrecieron aguas de horchata, jamaica y guayaba.

De ahí siguió el recorrido por los edificios iluminados del Santuario de Guadalupe, el Teatro Obrero, los templos de San Francisco y San Juan Diego, el Palacio Federal, el Templo del Calvario y la Plazoleta del Teco.

El sábado, tras el desayuno, acudieron de nuevo al centro para la bienvenida formal a cargo de la alcaldesa Rosa Hilda Abascal Rodríguez; el director de Prestaciones Culturales y Sociales del ISSSTE, Florentino Castro López; y el director de TurISSSTE, Juan Carlos Arnau.

Ahí no sólo escucharon discursos, también a un mariachi que entonó canciones tradicionales de José Alfredo Jiménez y Juan Gabriel, principalmente, y hasta lo acompañaron con alguna estrofa como hizo Jaime.

Mientras su esposa reía al verlo cantar una estrofa al micrófono, Jaime hacía patente su ánimo por ser uno de los espontáneos que se atrevían a hacerlo; «y eso que no bebí ni un solo tequila, pues apenas es mediodía», aclaró.

Enseguida la caravana de derechohabientes del ISSSTE se dirigió a Jiquilpan, donde también fueron recibidos por el presidente municipal José Francisco Álvarez Cortés, quien preparó una presentación cultural con «La danza de los negritos» como preámbulo.

Los visitantes recorrieron en Jiquilpan el Centro Histórico, el Museo Lázaro Cárdenas, comieron en el Bosque Cuauhtémoc y estuvieron en la Casita de Piedra.

También visitaron el Parque del Lago de Camécuaro, en el municipio Tangancícuaro, que tiene una zona para remar en lanchas al lado de patos, algunas pequeñas albercas, y mesas y sillas gratuitas para que se preparen o pidan alimentos para comer.

El regreso a la ciudad de México sería este domingo, y María de Jesús y Jaime no ocultaban su alegría por haberse dado «esta escapada», y no recuerdan desde hace cuántos años no andaban así, «como novios».

«Sí me gustó, y aunque ya no podemos hacer muchas cosas por la edad me estoy divirtiendo. A final de cuentas ya nos quedamos solos mi vieja y yo, como empezamos. Ahora habrá que ver a dónde más podemos ir y si mis hijos no nos visitan ellos se lo pierden», dijo Jaime.