A fin de profesionalizar la labor de las y los promotores comunitarios en todo el país, la Secretaría de Desarrollo Social (Sedesol) y el Instituto Nacional de Desarrollo Social (Indesol) realizaron la teleconferencia “Diagnóstico Comunitario y Modelos de Trabajo Comunitario”.
En un comunicado, el Indesol informó que en el evento, los especialistas consideraron la necesidad de trabajar a partir de grupos, redes y proyectos que coadyuven a mejorar las condiciones de vida de la población en pobreza alimentaria.
Asimismo, reconocieron que se requiere generar diagnósticos comunitarios que involucren a las y los habitantes, a fin de que sean éstos quienes mejoren sus condiciones de vida y a la vez, con su participación, contribuyan al fortalecimiento del desarrollo social.
Mario Miguel Pérez Ruiz, director general de NGN Telecom, apuntó que «lo que no se puede medir, no se puede controlar», y resaltó la importancia de desarrollar mecanismos cuantitativos para garantizar una mejora en las condiciones de quienes viven en extrema pobreza.
Por ello se desarrolló el Programa Zbeltia (Zona segura de salud), como modelo que funciona a partir de una plataforma tecnológica que permite realizar un diagnóstico real para determinar las condiciones y estado de salud actual de población con carencia alimentaria, explicó.
Este sistema, dijo, permite generar indicadores, definir estrategias y alcanzar los objetivos establecidos por la Cruzada Nacional contra el Hambre, “ya que podemos conocer los niveles de hemoglobina, diabetes y obesidad, entre otros factores, en las comunidades de mayor vulnerabilidad en el país”.
A su vez, la jefa de la División de Estudios de Posgrado de la Escuela Nacional de Trabajo Social, Juliana Ramírez Pacheco, estimó conveniente realizar asambleas para conocer las opiniones y problemas de las comunidades, pues “es fundamental involucrar a los grupos y trabajar a partir de redes y proyectos”.
En tanto, el director de Desarrollo Comunitario de la Sedesol, Víctor Manuel Castañeda, consideró necesario romper los paradigmas sobre la pobreza y trabajar con esquemas de participación comunitaria, para alcanzar objetivos directos en la lucha contra el hambre.

