El tratamiento durante cinco meses ininterrumpidos, mediante quimioterapia metronómica, procedimiento no utilizado con anterioridad en México, logró importantes mejorías en la salud de un canino con cáncer, en el cual luego de su aplicación, el tumor presentó resequedad y una importante disminución.
Al presentar el reporte de caso “Carcinoma de Células Escamosas en Perro y su Tratamiento con Quimioterapia Metronómica”, el académico de la Facultad de Medicina Veterinaria y Zootecnia de la Universidad Autónoma del Estado de México, Desiderio Rodríguez Velázquez, explicó que después de la terapia metronómica se observó una notoria mejoría en la zona del prepucio, disminuyendo la hiperqueratosis, las nodulaciones y quedando sólo un área con una ulcera muy pequeña.
Lo anterior, al presentar el caso de un canino de raza pit bull de cinco años de edad, color blanco, con nódulos linfáticos aumentados de tamaño, lesión en abdomen alrededor del pene, lesiones granulomatosas y un nódulo de aproximadamente cinco centímetros.
Refirió que el carcinoma de células escamosas es un tipo de neoplasia que frecuentemente se presenta en caninos que poseen pelaje claro (despigmentado), siendo la cabeza, abdomen, perineo, extremidades posteriores y anteriores las zonas afectadas comúnmente, con mayores manifestaciones de susceptibilidad en la región ventral del animal, debido a que es un área de escaso pelaje, con afecciones principales a animales de edad avanzada (cinco a seis años).
Desiderio Rodríguez Velázquez detalló que el origen de las células escamosas epiteliales es en la epidermis; se infiltra, puntualizó, en tejidos dérmicos y subcutáneos, cuyas lesiones inician como costras superficiales, hasta presentar zonas ulcerativas.
Al respecto, destacó, los laboratorios han desarrollado un sinnúmero de fármacos, aunque muchos de ellos poseen efectos tóxicos para el organismo, resultando poco benéfico para el paciente.
Por lo anterior, indicó, las empresas farmacéuticas se han visto en la necesidad de desarrollar terapias innovadoras que ofrezcan resultados óptimos y cuyos efectos adversos sean mínimos.
Enfatizó que el paciente tendrá que recibir dicho tratamiento de forma permanente para tener calidad de vida; antes de ingresar a la terapia, dijo, el perro no podía realizar sus funciones fisiológicas de forma normal, debido a las lesiones.
Además, sostuvo Desiderio Rodríguez Velázquez, se tiene proyectado seguir con el tratamiento, con el propósito de lograr minimizar el tumor al máximo, localizarlo perfectamente y de ser posible, extirparlo mediante procedimiento quirúrgico.

