norberto-de-aquino4Por Norberto DE AQUINO

El discurso oficial que convirtió a los maestros en el gran escollo para el avance educativo del país se desmoronó de un solo golpe. Los resultados de la evaluación de los aprendizajes demostraron que hay más responsabilidad de parte del gobierno que de los mentores. Y puso a la vista de todo el que quiera verlo, que la Reforma Educativa tiene aún un muy largo camino que recorrer antes de lograr verdaderos avances en el sector.

El Pan Nacional de Evaluación de los Aprendizajes, que atiende el avance en los infantes que terminan primaria, así como aquellos que arriaban al término de la secundaria, arrojó resultados verdaderamente aterradores. Y lejos de la realidad oficial que convirtió una reforma administrativa, en la bandera de cambio en la educación.

Las cifras presentadas la semana pasada, ponen en claro que los menores que terminan la primera parte de su escolaridad, no tienen en realidad la base necesaria para aprender lo que los planes educativos colocan en la secundaria. Y otro tanto sucede con los jóvenes que esperan llegar a niveles de preparatoria.

Y más allá de la claridad del problema, lo que llama la atención es que quienes elaboraron la famosa reforma educativa, no contemplaron plan alguno para modificar los programas que hoy se aplican.

Los niños y jóvenes en su mayoría, no son capaces de manejar adecuadamente el lenguaje, según su edad, además de que enfrentan serios problemas en el sector de las matemáticas. Base decir que se detectó que la mayor parte de los muchachos son incapaces de manejar los números naturales que es la parte elemental del área.

Esta parte pone de manifiesto dos cosas: la primera es que la reforma educativa quedó muy lejos de las soluciones que se requieren en el sector. La segunda es que, se acepte o no, el gobierno simplemente decidió castigar a los maestros, en una medida política pero no educativa, sin entender ni atender su responsabilidad en, por ejemplo, todo lo que es la capacitación-

A esto habrá que añadir que los resultados registrados dicen que los mejores resultados se alcanzan en las escuelas privadas. Y que los más bajos pertenecen a las escuelas indígenas y comunitarias, lo que demuestra que no todo es responsabilidad de los maestros.

Estos resultados ponen en apuros toda la estrategia oficial que en estos momentos está dirigida contra los maestros disidentes, a quienes se les responsabiliza de la baja educación, pero sólo como parte de la estrategia para retomar el control del magisterio.

De acuerdo al PLANEA, la situación tiene más que ver con la ausencia de programas y acciones oficiales para poner fin a la marginación, que con la mala calidad de los maestros.

Pero al mismo tiempo, muestra que si hay mala calidad se debe a la ausencia de programas de capacitación y de estructuras adecuadas para que las escuelas realmente cumplan con su cometido.

Del mismo modo, la situación existente en las escuelas oficiales, deja ver que esa misma situación es la que se vive en las normales controladas por el gobierno.

Los nuevos maestros terminan su escuela con todas las fallas que el sistema registra. Y como cualquiera que recibe un título, esperan tener trabajo. Y esa es la cadena que la reforma educativa simplemente no toma en cuenta.

En estos momentos, esa reforma es más una plataforma política para el proyecto personal del secretario de Educación Pública, Aurelio Nuño, que un intento por hacer avanzar la enseñanza en el país.

El retraso está a la vista. PLANEA ha mostrado no sólo la problemática del aprendizaje, sino las muchas fallas en el programa.

Y la peor parte que no formo parte de las pruebas, pero que es fundamental en los resultados, es que todo lo que se ha intentado en una operación política para eliminar grupos disidentes, pero no para buscar la calidad en la educación.

Y esta situación por lo visto, se mantendrá. El anuncio de sanciones a los maestros que no se apegan a los cambios burocráticos aplicados es la prueba clara de que se quiere control político, sin que la calidad educativa preocupe mucho.