El presidente de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN), Luis María Aguilar Morales, advirtió que la desigualdad de género involucra a todos y no debe ser una batalla en la que solo militen las mujeres.

Al entregar la medalla «María Cristina Salmorán de Tamayo» al mérito judicial femenino a las magistradas Elvia Díaz de León D´Hers y Victoria Eugenia Quiroz Pesquera, el presidente de la SCJN resaltó que la conmemoración del Día Internacional de la Mujer no debe ser solo de exaltación ni de abrumadoras estadísticas o un acto protocolario al que se debe concurrir año con año, pero que está desprovisto de propósito alguno.

La violencia, las injusticias y los estereotipos que afectan a muchas mujeres en su vida personal y profesional debilitan a la sociedad y la privan de un gran potencial de creatividad, fuerza y confianza en el futuro.

Manifestó que es su compromiso personal y de su gestión continuar impulsando políticas que hagan efectiva la igualdad de género, que permitan concretar mayores y reales oportunidades en la vida laboral y personal de las mujeres.

Más adelante, señaló que cada uno de los Poderes ha adoptado acciones concretas para incrementar la participación femenina, pero consideró que las mismas deben ser contundentes porque el avance ha sido muy lento.

De ahí que el Poder Judicial de la Federación ha revisado las bases de los concursos y las reglas para las adscripciones, conscientes de que las mujeres, por los roles sociales impuestos, tienen más dificultades para asumir compromisos al tener obligaciones familiares que conciliar.

Por ello, resaltó que para la construcción de una sociedad igualitaria en la que prevalezca la justicia y a paz social, es necesaria una tarea que incumba a todos, a hombres y mujeres, ya que su destino es común.

A su vez, la ministra Margarita Luna Ramos lamentó  que la igualdad de derechos entre hombres y mujeres en México no sea una plena realidad.

El camino recorrido es de grandes avances, pero el trayecto por delante es largo y escabroso, ya que se dice que una sociedad se mide por la forma que trata a sus mujeres y sus niñas, enfatizó la ministra del alto tribunal.

Consideró que las familias deben anadonar la idea de la división de tareas asociadas al género y repensarla en términos de colaboración y unidad hacia un fin común: que las nuevas generaciones se formen bajo un nuevo esquema y que ambos padres cuiden de la formación y educación de sus hijos.

Asimismo, que ambos participen en las actividades económicamente productivas, que les reditúen además satisfacción y crecimiento personal y profesional.

La igualdad no es un discurso, ni una moda, ni bandera política, sino “es una exigencia a la que todos debemos abonar, por lo que sea el Día Internacional de la Mujer un llamado a la unidad y la reflexión al mundo al que aspiramos”, concluyó.