El Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores del Estado (ISSSTE) se unió a la campaña mundial Hablemos de la Depresión, a fin de llevar a cabo acciones para atender de manera oportuna esta enfermedad, que afecta a más de 350 millones de personas en todo el orbe.

De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS), que el pasado viernes conmemoró el Día Mundial de la Salud, la depresión es un trastorno mental frecuente entre la población y una de las principales causas de discapacidad a nivel internacional.

El organismo señaló que este padecimiento es además la segunda causa de muerte en jóvenes de entre 15 y 29 años de edad, con mayor prevalencia en mujeres.

La OMS explicó que la depresión es una enfermedad caracterizada por una tristeza persistente, la pérdida de interés y la incapacidad para llevar a cabo actividades cotidianas.

Señaló que quienes sufren este padecimiento suelen presentar también síntomas como pérdida de energía, cambios en el apetito, necesidad de dormir más o menos de lo normal, ansiedad, disminución de la concentración, indecisión, inquietud, sentimiento de inutilidad, culpabilidad y pensamientos de autolesión o suicidio.

El titular del ISSSTE, José Reyes Baeza Terrazas, expuso que en 2016 este instituto llevó a cabo más de 772 mil acciones contra la depresión en beneficio de 256 mil 283 derechohabientes, de las que 511 mil 706 fueron actividades informativas, 229 mil 735 educativas en el primer nivel de atención y 32 mil 36 detecciones.

Pidió a la población acudir a la clínica correspondiente para establecer un diagnóstico eficaz respecto de los síntomas mencionados, los cuales deben persistir por más de dos semanas, y comentó que el tratamiento dependerá de la severidad y puede incluir el uso de antidepresivos, sico-educación y sicoterapia individual y/o grupal.

Baeza Terrazas exhortó también a fomentar conductas y prácticas de integración en el hogar, con el fin de favorecer la salud emocional de los que lo conforman, y recomendó implementar actividades que favorezcan la confianza, afecto y comunicación entre padres e hijos.

Además de prestar atención a síntomas de depresión, ansiedad, aislamiento, drogadicción, alcoholismo o violencia, especialmente en manifestación de ideas o tendencias suicidas.