Francisco Garfias
Las cosas estaban calientes en el PAN, tras la derrota del primero de julio que dejó al partido azul en su “peor nivel” en los últimos 31 años. Ahora hierven de cara a la renovación de la dirigencia nacional, el próximo 11 de noviembre.
El partido opositor, ubicado a la derecha del tablero político, está en crisis a menos de un mes de renovar su dirigencia nacional.
Canibalismo, descalificaciones, traición, división marcaron el arranque, ayer, del proceso interno para elegir al nuevo presidente del PAN.
Una guerra fratricida que, como dice un viejo militante, ha transformado al PAN en tortilla, al colocar las ambiciones personales por encima del bien común.
En liza por la jefatura nacional está el anayista michoacano, Marko Cortés, quien hoy reniega del excandidato presidencial del Frente y hasta dice que “mató” la democracia en el PAN.
El “sparring” es Manuel Gómez Morin, cuyo principal mérito es llevar el mismo nombre del fundador de Acción Nacional. Trae atrás a Gustavo Madero, Ernesto Ruffo, y Javier Corral.
El “ex”alfil de Ricardo Anaya lleva las de ganar. Cuenta con el respaldo de la estructura del CEN del PAN y de los nueve gobernadores azules que le incrustaron en la fórmula a Héctor Larios como candidato a secretario general.
Son ellos los que tienen el control del padrón.
Gómez Morín no tiene gran arraigo en Acción Nacional, a pesar de su apellido. Se duda, incluso, que pueda recabar las firmas requeridas para ser candidato a la presidencia
del partido.
El gobernador de Querétaro, Pancho Domínguez, por ejemplo, lleva 23 años de militancia en el PAN. Dice que no conoce a Gómez Morin y que nunca lo ha saludado.
“Cree que puede ganar con los apellidos, pero no tiene ninguna posibilidad”, asevera.
A Marko lo persigue la sombra de Ricardo Anaya. Fue alfil del candidato presidencial. Sus aspiraciones lo obligaron a tomar distancia del otrora “joven maravilla”, quien lleva tatuado el emblema de la derrota.
El michoacano se movió hábilmente. Negoció con los gobernadores que apoyaban a Larios para la presidencia del partido. No quería ir a un “choque de trenes”.
Ofreció incluirlo en la fórmula a cambio de sacrificar a Damián Zepeda, lugarteniente de Anaya, coordinador de los senadores del PAN.
El acuerdo es que una vez en la presidencia nacional del partido, va a cambiar al jefe de la bancada en el Senado para poner en su lugar al exgobernador de Puebla, Rafael Moreno Valle.
Cedió a los gobernadores 14 de 43 lugares en el Consejo Nacional y la mitad de las carteras en el Comité Ejecutivo Nacional.
El arreglo Cortés-gobernadores-Larios–Moreno Valle fue insuficiente para paliar el descontento que dejó la derrota en la elección presidencial.
Los calderonistas, otrora dueños del partido, reaccionaron con virulencia contra “la continuidad” que representa Marko Cortés.
Felipe escribió en Twitter:
“La esencia de Marko Cortés es la traición, la corrupción y la hipocresía. Ahora traiciona hasta al propio Ricardo Anaya.
“No digo que no lo merezca, pero por lo menos se hubiera aguantado un poco antes de descararse para evadir su responsabilidad dentro del PAN”.
Marko replicó lacónicamente: “no voy a caer en provocaciones”.
- El enfado de Calderón fue atizado por declaraciones de Marko a Ciro Gómez Leyva. Dijo el aspirante a jefe nacional: “No quiero repetir los errores de Ricardo Anaya. En el PAN se mató la democracia interna y se mostró mucha exclusión”.
En la trifulca tuitera se metió Héctor Larios para revirarle a Felipe.
“El partido debe un golpe de timón. Recuperar la vivencia de principios, sus prácticas democráticas y ser así la alternativa útil para México. Contrario a los principios del PAN es que como presidente usaras el poder para intervenir en el PAN”.
Y Felipe:
“Efectivamente, el PAN necesita un golpe de timón para recuperar principios, democracia, etcétera. Pero ese golpe de timón no puede darse con los mismos que han ignorado los principios, cancelado las prácticas democráticas y hundido al PAN en su peor nivel en 31 años”.
Gustavo Madero se involucró también en declaraciones que le hizo a este reportero. Para el expresidente del PAN, el entendimiento de Marko con los gobernadores no es otra cosa que un acuerdo de intereses, un pacto cupular que hace caso omiso del mensaje en las urnas: buscar primero el bien del país.
— ¿Los riesgos de que se imponga ese pacto cupular?, preguntamos.
— El PAN puede valer madres, respondió tajante.
- La nueva mayoría de Morena en la Cámara de Diputados no ha servido para eliminar privilegios de unos cuantos, a juzgar por lo publicado ayer bajo la firma de las reporteras de Excélsior, Tania Rosas y Vanessa Alemán.
Cada coordinador de bancada tiene recursos extra
para comida, pasajes, estacionamiento y reparación de vehículos oficiales.
En conjunto, disponen de 115 mil pesos mensuales de un fondo revolvente y 36 mil 500 de uno fijo. Para los ocho legisladores que los auxilian en materia administrativa hay una bolsa igual.
“En los hechos ni a los legisladores se les han recortado gastos y la presumida austeridad se aplica en los bueyes de mi compadre. Han recortado salarios de asesores y personal que hace posible el trabajo legislativo”, nos dijo la diputada de MC, Martha Tagle.

