Luis Serieys Zárate

Ciudad de México

23/10/2018

A fin de contribuir a dotar a la ciudadanía de información respecto del Nuevo Aeropuerto de la Ciudad de México, las diputadas Circe Camacho Bastida, Jannete Elizabeth Guerrero Maya y Lilia María Sarmiento Gómez, del Grupo Parlamentario del Partido del Trabajo en el Congreso de la Ciudad de México, organizaron el foro “Alternativas aeroportuarias ante la saturación del Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México Benito Juárez”.

 

La diputada Circe Camacho expuso la importancia de la pluralidad, de respetar las diversas posturas para efectuar un análisis más completo y tomar mejores decisiones. “Tenemos que trasladarnos de la democracia representativa a la democracia participativa, a que la ciudadanía comience a tomar decisiones”, dijo.

 

En el tema específico del nuevo aeropuerto, resaltó la importancia de dar a la ciudadanía argumentos sólidos para tomar una decisión en la próxima consulta.

 

Por su parte, la diputada Jannete Guerrero señaló que el objetivo de este foro fue ayudar a que la ciudadanía tenga más y mejores elementos para participar en la consulta que se efectuará para definir la ubicación del nuevo aeropuerto, a la que definió como una decisión trascendental para la Ciudad de México.

 

Martha Pérez Pineda, vecina originaria de la zona de Atenco, recordó que se cumplieron 17 años de que a los pueblos de la zona llegó el proyecto del nuevo aeropuerto, y como respuesta surgió el Frente de Pueblos en Defensa de la Tierra, para oponerse a la destrucción del Lago de Texcoco.

 

Valente Souza, arquitecto dedicado a Política Ambiental, relató la historia de la Cuenca del Valle de México, e informó que sólo 17 por ciento del agua que consume la capital llega del Sistema Cutzamala, mientras que el resto se obtiene de pozos, ubicados en su mayoría, al sur de la ciudad.

 

Informó que hay 17 cuerpos de agua, incluyendo lagos y humedales en la Cuenca, y que ésta alberga aves migratorias que hacen recorridos de hasta 40 mil kilómetros.

 

Guillermo Torres Vázquez, geógrafo de la UNAM, aseguró que entre los problemas principales de la Ciudad de México están: su ubicación sobre un lago seco, hundimiento diferencial, drenaje deficiente, abastecimiento hídrico complicado, reducción en la captación de agua pluvial y saturación aeroportuaria.

 

Óscar Díaz González, del Grupo Aeroportuario de la Ciudad de México, recordó que el AICM Benito Juárez se abrió desde 1952, y que desde hace años presenta una saturación. Cuenta con 770 hectáreas, está rodeadas por mancha urbana y transporta anualmente a 44.7 millones de pasajeros, con un crecimiento anual de 9 por ciento.

 

Indicó que hay 64 estudios técnicos que avalan la construcción de Aeropuerto en Texcoco, que se situaría en una superficie de 5 mil hectáreas, a sólo 5 kilómetros al noreste del actual aeropuerto, con 3 pistas de operación simultánea, por sólo una del actual.

 

Funcionarios del Grupo Aeroportuario, resaltaron que el aeropuerto actual ya superó su tiempo de vida útil, y que la obra para el nuevo aeropuerto en Texcoco ya tiene un avance del 30 por ciento, con un proyecto de vanguardia y ejemplo de sustentabilidad.

 

Bertha Patricia Escalante Priego, investigadora participante en el Programa Universitario del Medio Ambiente (PUMA), aseguró que estudios realizados desde hace 18 años revelaron que ambientalmente era más favorable el proyecto del aeropuerto en Tizayuca. “No es ético hacer un aeropuerto en un santuario de aves, que afectaría a más de 200 mil aves”.

 

Francisco Gómez Ortigoza, de la Asociación Sindical de Pilotos Aviadores, expresó que desde 1969 se detectó que el AICM se estaba saturando. Aseguró que el descenso en la zona de Santa Lucía es muy complicado, a diferencia del de Texcoco, que es muy sencillo.

 

Santiago López Cadena, vicepresidente del Colegio de Pilotos Aviadores de México, señaló que el actual aeropuerto realiza 449 mil operaciones al año; y que el proyecto de Texcoco se sustenta en estudios realizados desde hace 20 años, mientras que el proyecto de Santa Lucía no tiene estudios que lo respalden.

 

María Julieta Lamberti, investigadora del Colegio de México, afirmó que esta institución ha efectuado estudios durante los últimos tres años sobre el nuevo aeropuerto, y ha concluido que es un mal negocio, con problemas de opacidad en el manejo del financiamiento, irregularidades y falta de transparencia en las contrataciones.

 

Agregó que 55 por ciento de los contratos, por un total de 155 mil millones de pesos, están concentrados en sólo cinco empresas; además de que el proyecto produciría impactos ambientales, posee una frágil estructura financiera, ha violado los derechos de los pueblos originarios de la zona aledaña y tiene costos sociales y financieros más altos que los beneficios que traería.

 

José Alberto Cruzado Martínez, presidente del Colegio de Ingenieros Ambientales, en representación de la Unión Mexicana de Asociaciones de Ingenieros, que concentra 60 agrupaciones de ingenieros, expresó que la UMAI se inclina por continuar en el proyecto en Texcoco y emitió una serie de recomendaciones para mitigar los daños ambientales y ecológicos, y desarrollar un mejor esquema financiero, con rentabilidad social y transparencia.

 

Consideró que la inversión en esta zona podría, incluso, propiciar el saneamiento ambiental de un área contaminada y muy deteriorada, en torno al Lago Nabor Carrillo.

 

Rogelio Rodríguez Garduño, profesor de derecho aeronáutico, con casi 50 años de experiencia en aviación, expresó que el Estado Mexicano, a diferencia de otras naciones, no considera a la aeronáutica como una actividad prioritaria.

 

Indicó que él contribuyó a la elaboración de la Ley de Aviación y la Ley de Aeropuertos, que desde 1995 están vigentes, y que el proyecto de Texcoco produciría un daño ambiental irreversible.

 

Comentó que si se desarrolla el proyecto en Santa Lucía, éste sería un aeropuerto complementario al actual, por lo que habría que hacer a éste más eficiente, retirar a los transportistas que brindan un servicio deficiente, y fortalecer los aeropuertos de Toluca, Cuernavaca y Puebla.

 

La diputada Circe Camacho concluyó el foro destacando lo valioso de organizar un debate con las dos posturas principales, en favor y en contra, lo cual ayuda a comprender la complejidad del problema, y contribuye a brindar a la ciudadanía la información necesaria para tomar la mejor decisión, con elementos económicos, sociales y ambientales.

 

 

 

 

 

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