Al afirmar que comparte la premisa de austeridad, el ombudsman Luis Raúl González Pérez llamó a que los derechos humanos sean el eje de la Cuarta Transformación y se pronunció porque los diferendos entre Poderes de la Unión se diriman en el marco de la Constitución y de sus leyes.

Aseguró que comparte los objetivos de la Cuarta Transformación de convertir la honestidad y la fraternidad en forma de vida y de gobierno, pero no debe estar marcada por la división interna, la violencia y la confrontación fratricida como fue en las tres anteriores transformaciones.

Sostuvo que los diferendos entre los Poderes de la Unión deben dirimirse en el marco de la Constitución y sus leyes, no deben transformarse en confrontaciones que polaricen posiciones y dividan a las instituciones y a la sociedad.

Dijo que la meta de legalidad y fraternidad de la Cuarta Transformación hace necesario, entre otras cosas, que no se condene o estigmatice el legítimo ejercicio y defensa de los derechos; que se respete la pluralidad y el disenso; que no se debilite la institucionalidad democrática precarizándola o haciéndola administrativamente inoperante.

Además que se respete el equilibrio de poderes y las competencias constitucionalmente establecidas; y que la ignorancia y la pobreza no sean vistas como virtudes, sino como condiciones que deben superarse si en realidad se busca el desarrollo del país, partiendo del bienestar de sus habitantes.

El presidente de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH) afirmó que es momento de tomar en serio los derechos humanos y se comprenda que son el único elemento en el que se pueden sustentar los cambios que como país se demandan.

Al dirigir su mensaje en el Salón Tesorería de Palacio Nacional ante el presidente Andrés Manuel López Obrador, en donde se entregó el Premio Nacional de los Derechos Humanos, agregó que lo anterior es fundamental para alcanzar la meta de legalidad y justicia en la paz.

El ideal de fraternidad marca la necesidad de que este cambio se sustente en el reconocimiento y respeto de la dignidad humana. Los derechos humanos deben ser el eje de la Cuarta Transformación, subrayó.

También resaltó que en la CNDH se defienden los derechos y no los privilegios, y que la base de su actuación está en lo dispuesto por la Constitución y las leyes, al margen de decisiones políticas o coyunturales.

“Compartimos la premisa de que la austeridad permee la vida pública y llamamos la atención sobre la necesidad de que, sin violentar derechos, se revisen las estructuras burocráticas con un enfoque integral, informado y coherente, que trascienda el ámbito de las cuestiones salariales y atienda las causas de las ineficiencias y problemas que han prevenido que México cuente con la institucionalidad fuerte que requiere”, añadió.

También apuntó que no debe estigmatizarse el servicio público y por el contrario debe fortalecerse para que, mediante servicios profesionales de carrera, reales y operativos, sea opción de vida para mexicanas y mexicanos.

Asimismo que el país cuente con la burocracia especializada y profesional que permita y garantice el normal desarrollo de las instituciones con independencia de los cambios de gobierno.

Por otro lado, aseguró que México y sus víctimas no olvidan y son muchas las personas que, en una lucha histórica, han arriesgado o sacrificado su vida por la consecución de una sociedad democrática, donde los derechos sean vigentes y las personas cuenten con instituciones que las protejan de los caprichos y abusos del poder.

Es por ello que en este año también se dio la mención honorífica del Premio Nacional de Derechos Humanos a Tita Radilla, víctima y luchadora social que desde su dolor ha construido las bases para una labor por la vigencia de los derechos humanos.

Puntualizó que no se puede engañar a la historia y el olvido no trae verdad ni es sustituto de la justicia. “Sin verdad no habrá verdadera justicia, sólo una aplicación parcial y condicionada de normas,que más que justicia legaliza la impunidad y la preserva. Sobre el olvido no se puede construir justicia”.

En este punto recordó que el problema de las desapariciones en México no se limita a los 43 estudiantes normalistas de Ayotzinapa, sino que sus alcances son mayores pues hay miles de desaparecidos.

“No sólo nos faltan 43, nos faltan más de 37 mil mexicanas y mexicanos que están esperando que el Estado emprenda acciones concretas y efectivas para atender sus casos”, concluyó.

 

Fuente: NTX