ALEJANDRO LELO DE LARREA

 

Para muestra, un botón. Y así lo puso sobre la mesa el presidente Andrés Manuel López Obrador, el pasado 4 de enero: hizo pública su declaración patrimonial, incluidos los bienes de su esposa, Beatriz Gutiérrez Müller, y su valor, desde inmuebles, hasta menaje de casa y ahorros bancarios. También hizo pública su declaración de posible conflicto de intereses.

 

Así deben hacerlo todos los integrantes de su Gabinete. “El que no haga público, no puede trabajar en el gobierno”. Así lo advirtió AMLO. Ayer se venció el plazo. Desde hoy, con lupa, el mandatario revisará, en principio, si sus secretarios y el staff de la Presidencia cumplieron.

 

El tema no ha sido fácil. Hay mucha resistencia, incluso de la gente de su primer círculo, sobre todo en hacer públicos los bienes del esposo, esposa, cónyuge y dependientes económicos.

 

Quienes tienen fortunas acaudaladas, el argumento: que se ponen en riesgo, o a sus familias, de ser víctimas de secuestro. Ese argumento lo debería rechazar el mandatario, porque lleva implícita una desconfianza de que su gobierno va a garantizar seguridad al ciudadano.

 

Muchos de ellos han simulado que cumplen. Se mueven en la zona gris: dicen cuáles son sus bienes, pero ocultan su valor; no declaran las propiedades de esposas, esposos o dependientes económicos; o sus declaraciones de conflicto de intereses no están disponibles.

 

El Presidente de la República les puso la vara muy alta: hacer su declaración como la de él y su esposa.

 

La fecha límite para corregir fue ayer. Me dicen que AMLO no está jugando y habrá despidos a quienes no hayan cumplido.