ALEJANDRO LELO DE LARREA

 

Esta vez no se pudo con el método tradicional de qué me das a cambio de mi voto. El toma y daca. El trueque. Así lo intentó el coordinador de los diputados federales de Morena, Mario Delgado; también el de los senadores, Ricardo Monreal. Fracasaron con tal estrategia.

 

Los legisladores de oposición pedían de todo a cambio de votar a favor de la reforma constitucional que propuso el presidente López Obrador para crear la Guardia Nacional: que más presupuesto para sus estados, que apoyo en alguna reforma legal específica, que posiciones en los órganos del Congreso. El PAN hasta chantajeó con dar su aval a cambio de que se reviviera el programa de Estancias Infantiles.

 

López Obrador tenía claro que ni como método, ni como única vez, ofrecerían algo a cambio del voto. Habló con los gobernadores de los estados con mayores problemas de inseguridad que no gobierna Morena: Baja California, Sonora, Chihuahua, Nuevo León, Tamaulipas, Coahuila, Durango, Nayarit, Jalisco, Michoacán, Guerrero, Guanajuato.

 

Todas esas entidades, en algún momento, han solicitado a la federación la intervención de los militares cuando la violencia se les ha desbordado.

 

El planteamiento fue que ahora o después quizá tendrían la necesidad de que el Ejército les ayudara. Sin reforma Constitucional, sin Guardia Nacional, ya no se podría. Los gobernadores se quedaron sin alternativa, porque además les ha funcionado cuando interviene el Ejército.

 

Lo reconoció ayer Miguel Riquelme, gobernador de Coahuila, al hablar ante el presidente y los altos mandos de las Fuerzas Armadas. Por eso, ahora los gobernadores del PRI, y alguno del PAN, hablaron con diputados y senadores de sus estados para pedirles que aprueben la Guardia Nacional.