El presidente del Consejo Coordinador Empresarial (CCE), Carlos Salazar Lomelín, dijo que si bien el proyecto del presupuesto 2020 es prudente, responsable y disciplinado, preocupa porque tiene la inversión pública “más pequeña” de los últimos años.

“(El presupuesto tiene) una escasa inversión pública y nosotros hemos insistido que en la medida que no exista inversión creciente, no vamos a alcanzar las tasas de crecimiento que anhelamos de 4.0 por ciento”, argumentó en rueda de prensa.

“Una vez más vemos que la inversión casi es el resultante del gasto, es decir, se invierte lo que sobra, no lo que se necesita”.

El líder empresarial estimó que la inversión pública oscilará en 1.5 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB), cantidad insuficiente cuando fue 2.0 por ciento en 2018 y es necesario destinar 5.0 por ciento.

Ante ese panorama, indicó, el sector privado buscará alternativas de solución con el gobierno federal para revertir ese escenario, y una de ellas es darle prioridad a la infraestructura.

Salazar Lomelín consideró que la falta de recursos también trae consecuencias sociales de importancia. “La inversión no crean que es nada más para que crezca la economía, es para que cuando se invierte en infraestructura, se le entrega a la gente y tener posibilidades de mejora de vida y de bienestar”.

Carlos Hurtado López, presidente del Centro de Estudios Económicos del Sector Privado (CEESP), alertó que el privilegiar recursos a programas sociales podría derivar en afectaciones al funcionamiento de dependencias clave, como las secretarías de Agricultura, de Comunicaciones y Transportes y de Salud.

“Desde mi punto de vista, la austeridad es algo muy positivo para el sector público, pero se pueden generar algunos problemas debido a las reducciones en el gasto”, mencionó.

Fuente: NTX