Francisco Garfias

En este espacio hemos sostenido que el Instituto Nacional Electoral está bajo asedio de legisladores y funcionarios pertenecientes a Morena. Hablamos de los “Caballos de Troya” que al interior del organismo se mueven para que el árbitro electoral sea cooptado por la 4T.

Señales sobran:

—La reducción de más de mil millones de pesos en el presupuesto del Instituto en 2020, que se agrega a la de más de 900 millones que les quitaron en el 2019.

—La investigación de oficio que ordenó el contralor interno, Jesús Georges Zamora, contra la Junta General Ejecutiva del Instituto por un acuerdo que permite a funcionarios especializados y consejeros ganar más que el Presidente de la República.

—La controversia que interpuso Morena en la SCJN contra los citados salarios de consejeros y funcionarios especializados.

—La propuesta del diputado morenoSergio Gutiérrez Luna, que plantea desaparecer los OPLES —órganos electorales locales— y sustituirlos por consejos locales nombrados desde la Cámara de Diputados.

—El anteproyecto para sacar a Lorenzo Córdova de la presidencia del Consejo General en abril próximo y hacerla rotativa cada tres años. Y así…


 * En la citada columna dimos nombres de los “Caballos de Troya” en el Instituto. Entre ellos nombramos al consejero electoral José Roberto Ruiz Saldaña.

Nos buscó para ejercer su derecho de réplica. No lo hizo por la vía epistolar. Quería hacerlo verbalmente. Un café de por medio.

Se presentó como un “perfil distinto” a los que han llegado al INE. Nos dio a entender que su pecado original es no pertenecer al grupo de José Woldenberg —en el que está Lorenzo Córdova— que se siente, dice, “propietario” del INE.

Desde un principio nos dejó claro que no está de acuerdo con la propuesta de relevar a Córdova como consejero presidente antes de que culmine su periodo en abril de 2023.

Tampoco cuenten con él para desaparecer los OPLES y sustituirlos por consejos locales nombrados por la Cámara baja. “Se aceleraron algunos diputados en ese tema”, dice.

Pero sí censura la reelección anticipada del secretario ejecutivo del INE, Edmundo Jacobo. Está convencido de que Córdova la adelantó, por la próxima llegada de los cuatro nuevos consejeros, cuyos nombres aún no sabe. Intuye, eso sí, lo que sólo un ingenuo no percibe: serán simpatizantes de Morena.

Ruiz Saldaña es señalado como alfil de Morena dentro del INE. Él jura que no conoce a Yeidckol ni a Mario  Delgado ni a Higinio Martínez. Ha visto a López Obrador, pero nunca ha platicado con él.

En lo que sí fue tajante es en su afirmación de que el INE debe ser austero. Todavía hay espacio para optimizar recursos, asegura.

Nos pone como ejemplo los comités técnicos para todo: el PREP, para revisar el padrón, para el conteo rápido, para la consulta infantil…

“Esos comités son integrados por vacas sagradas. La gran mayoría de la UNAM. Se les pagan varios meses. Son millones de pesos que no deberían destinarse a eso.

“El INE tiene 17 mil empleados. Casi 7 mil trabajan en módulos. No ganan ni 7 mil pesos al mes. No reciben vales de despensa, ni otro tipo de apoyos”, argumenta.

Remata: “Hay que quitar de allá, para poner acá…”.


 * Miguel Osorio Chong volvió a hablar de su relación con Emilio Lozoya. Lo hizo a partir de lo que apareció en esta columna en el sentido de que hay molestia en el entorno del exdirector de Pemex por haber negado la cercanía que ambos llegaron a tener.

“No tengo nada que esconder. Ni la relación con personas ni amistades”, aseveró el senador.

Lo primero que hizo fue rechazar el señalamiento de que “adoptó” a Emilio Lozoya, luego de la ruptura de éste con Luis Videgaray. “Lo niego categóricamente”, dijo.

“Mi relación con Lozoya fue para ver temas de seguridad. Sí vimos lo del huachicol, sí vimos un programa de prevención del delito, en el que Pemex tenía que ver.

— ¿Oficiales?, preguntaron.

— Oficiales y, además, en gabinete, como lo dije. En lo personal, platicar directamente solos con él fueron pocas ocasiones. La mayoría fue para trabajo en temas de seguridad.

Buscamos un comentario en lo que fue el entorno de Lozoya. Volvieron a asegurarnos que la relación entre el entonces secretario de Gobernación con el exdirector de Pemex “era mucho más de lo que Osorio acepta”.

Publicado en Excelsior